Los valores más tradicionales de la cultura popular cubana se
enaltecen durante el Festival de la Trova Pepe Sánchez, que hasta el
próximo día 20 muestran, en Santiago de Cuba, el lirismo del género
aquí nacido.
Todas las expresiones de la canción trovadoresca confluyen en su
ambiente natural en Santiago de Cuba, donde cristalizó junto a los
sentimientos de nacionalidad al calor de las guerras de
independencia del siglo XIX.
Junto a los juglares cubanos, mexicanos y japoneses cantarán con
sus guitarras a los temas eternos y universales como el amor y la
Patria.
En su edición número 49 la cita se dedica a los natalicios de
maestros como Ñico Saquito, Faustino Oramas, Pepe Banderas, Oscar
Hernández, Arsenio Rodríguez, Roberto Nápoles, Eduardo Saborit y
Ramón Cisneros Justiz.
Esta vez, con una razón esperada por varios años: la reapertura
-tras 16 años con otras funciones- del espacio fundacional de la
Casa de la Trova, cuyas paredes guardan el espíritu de la música y
la esencia criollas.
Por estos días aumentan en la ciudad las serenatas en las noches
y los cantares en cualquier esquina; el piropo es más romántico, los
hombres más galantes y las cantan los boleros antológicos por las
calles, con el pretexto del Festival.
El sábado 19 todos celebrarán el Día del Trovador y se repetirá
la tradición de recorrer el sendero donde descansan los grandes del
género, en el Cementerio Santa Ifigenia.
Conferencias, ponencias, galas y descargas se realizan durante el
evento, considerado uno de los más antiguos del país, que se celebra
cada año desde 1964 en esta ciudad con el protagonismo de su pueblo.