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Artífices de la tracción animal
Ventura de Jesús
En los últimos tiempos se ha producido en Matanzas una
recuperación en el uso de la tracción animal, pero aún lejos de las
posibilidades y necesidades reales. La provincia dispone de unos 30
centros de doma de bueyes, con poco menos de 300 animales en estos
momentos.
Los
bueyes cumplen labores de preparación de tierra, recogida de
cosechas y la transportación de productos.
Un ejemplo del esfuerzo por aumentar el número de animales,
implementos, arreos y otros medios, sin descuidar la capacitación
del personal, lo es la Granja No. 7 de la Empresa Genética, dedicada
a la producción de leche y formación de ganado de alto valor
genético.
Se trata de una de las mejores unidades de la Pecuaria Genética
de Matanzas, con un trabajo muy estable en los últimos años.
Gilberto Rodríguez Trujillo, el director, insiste en que sin los
bueyes no exhibirían hoy resultados tan alentadores. Comenta que
hace algunos años les dieron la espalda a los bueyes, pues algunos
los vieron como algo antiguo. El tractor y el combustible eran la
solución ideal, sin tener en cuenta los gastos y la polución.
Hoy en la granja casi todo se hace con los bueyes. "Contamos con
al menos una yunta en las 47 unidades, incluidas las vaquerías.
Gracias a ellos sembramos 107 hectáreas entre caña y kingrass para
la alimentación del ganado. Además de las diferentes labores de
preparación de suelos y cultivo, también los utilizamos en la
recogida de cosechas y la transportación de productos para la
totalidad de las unidades".
"Mi tractor son los bueyes", señala Gricelio P. García, boyero
que distribuye forraje en dos centros de desarrollo a seis
kilómetros de distancia. Sergio Quintana, jefe de la vaquería 162,
explica que él también hace otro tanto para alimentar a las vacas.
Eso sí, dice que con los animales hay que empezar a trabajar bien
temprano, alrededor de las cinco de la mañana. "Gracias a ellos mis
75 vacas promedian casi 13 litros, de las más productivas de la
Granja".
CONFECCIÓN DE INSUMOS EN CASA
Creadas las condiciones para la doma de los bueyes, una de las
mayores limitaciones para el incremento en el uso de la fuerza de
tracción animal, admite Gilberto, era el serio problema con los
arreos y otros insumos.
Eso de domar bueyes no es cosa fácil, aun para los más entrenados.
Aunque la provincia cuenta con talleres donde se fabrican y
reparan implementos para estos fines, lo cierto es que escasean. Fue
así como surgió la idea de confeccionar ellos mismos y con recursos
propios una buena parte de los materiales.
El joven Roberto Almaguer Rodríguez es el artífice principal. "Yo
fabrico yugos, frontiles, cabuyas y arneses para las yuntas que se
van entregando. Todo lo hago a mano y con herramientas también
inventadas por mí".
Por fortuna, los tiempos vuelven a ser favorables para el empleo
de la tracción animal en Matanzas, opción que además de representar
un ahorro de combustible, encaja en los esfuerzos de tener un
entorno sano. |