LAS TUNAS.— El año 2010 dejó el discreto saldo de apenas 4 703
toneladas de miel (66 % de lo programado). Es el registro de
producción más bajo en la última década y uno de los más pobres en
la historia, de acuerdo con el balance de tal sector en el país.
Sobre
tal resultado gravitan los efectos acumulados del cambio climático;
pero hay consenso en que existe una inadecuada aplicación de las
técnicas de manejo.
Sin conciencia en torno a esa verdad, difícilmente los directores
y especialistas provinciales hubieran aceptado un plan que prevé
obtener este año 6 600 toneladas (cerca de 1 900 más), con tendencia
siempre ascendente, hasta alcanzar en el 2015 aquellas 10 000
toneladas que marcaron récord en 1983.
Miguel Ángel Arregui Martínez, director general de la empresa
apícola cubana, sabe que ese propósito no se logra dentro de un
salón, con las mejores intenciones y compromisos verbales, sino a
pie de colmena.
Por eso el gardeo se proyecta "celdilla a celdilla", como segura
alternativa para poder sumar antes de diciembre no menos de 115 274
abejas reinas, ayudar a suplir progresivamente el inmenso vacío que
hoy marca la ausencia de unas 50 000 colmenas en todo el
Archipiélago, elevar los niveles de miel, cera, propóleos...
A pesar de las limitaciones que enfrenta la economía nacional, el
país ha destinado madera y otros recursos para que a lo largo del
2011 no se pierda el camino de la miel. Y eso hay que
corresponderlo.
Toca entonces a apicultores y a directivos usar racional e
inteligentemente cada centavo, centímetro de madera, minuto del
reloj