Brasil asume este martes la presidencia del Consejo de Seguridad
en medio de un panorama mundial marcado por multitudinarias
revueltas en Túnez y Egipto y las dilatadas crisis en Haití, Medio
Oriente y Costa de Marfil.
En su primer día en ese cargo, la embajadora brasileña ante la
ONU, Maria Luiza Ribeiro Viotti, presenta su programa de trabajo
para febrero a los Estados miembros de la organización y mañana lo
hará ante la prensa acreditada, reporta Prensa Latina.
La presidencia del Consejo de Seguridad es rotativa cada mes y
por orden alfabético de los países que lo integran.
La diplomática suramericana reemplazó en esa función al
representante permanente de Bosnia y Herzegovina, Ivan Barbalic,
quien la ejerció durante enero.
Según se informó, bajo la presidencia brasileña el órgano de 15
miembros realizará una sesión de debates sobre el tema Paz,
Seguridad y Desarrollo, en la cual participará el canciller de
Brasil, Antonio Patriota.
En estos momentos, la ONU y el Consejo están enfrascados en el
desarrollo de los acontecimientos en Haití, donde aún está pendiente
el desenlace de una crisis poselectoral rodeada de sorpresivos
elementos y protagonistas.
En ese sentido, destacan hechos como la pretensión de la
Organización de Estados Americanos de cambiar el resultado de los
comicios de noviembre, de cara a la segunda vuelta electoral, aún
con fecha indeterminada.
Esa maniobra se produce dentro del impacto causado por el regreso
del ex dictador Jean Claude Duvalier al país antillano y el posible
retorno del ex presidente Jean Bertrand Aristide.
Haití está inmerso en las consecuencias de la catástrofe
ocasionada por el terremoto de enero del año pasado y que cobró la
vida de unas 300 mil personas y de una epidemia de cólera que desde
octubre último ha ocasionado más de cuatro mil muertos.
Otro tema candente en la mesa del órgano de 15 miembros de la ONU
es el conflicto en Costa de Marfil, marcado por la existencia de dos
contrincantes que se consideran ganadores de las elecciones del 28
de noviembre.
Naciones Unidas aparece en el eje del problema al proteger a uno
de ellos, Alassane Ouattara, y reclamar la retirada de su
adversario, el presidente saliente Laurent Gbagbo, quien a su vez
exige la salida de las fuerzas de la ONU estacionadas en ese país
africano.
Por otro lado, el Consejo de Seguridad debe actuar en torno a un
proyecto de resolución auspiciado por más de 100 Estados miembros y
que exige el cese de la construcción de asentamientos israelíes en
los territorios árabes ocupados.
Ese texto fue presentado el mes pasado ante la intransigencia de
Israel de avanzar en su plan de colonización en esas tierras, lo
cual mantiene paralizadas las negociaciones del proceso de paz en el
Medio Oriente.
Y se trata de una región sacudida desde comienzos de este año por
masivas protestas populares que ya hicieron caer al gobierno del
presidente de Túnez, Ben Alí, y tienen en vilo al del mandatario de
Egipto, Hosni Mubarak.
El Consejo lo integran Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña,
Rusia y China como miembros vitalicios con el privilegio del veto, y
Brasil, Líbano, Nigeria, Gabón, Bosnia y Herzegovina, India,
Colombia, Suráfrica, Alemania y Portugal (no permanentes).
Brasil es el país latinoamericano que más veces ha ocupado un
asiento en esa instancia con 10. Las anteriores fueron en los
períodos 1946, 1951, 1954, 1963, 1967, 1988, 1993, 1998 y 2004.
Los otros son Argentina (ocho ocasiones) Colombia (siete), Panamá
(cinco), Chile, México, Perú y Venezuela (cuatro), Costa Rica, Cuba
y Ecuador (tres), Bolivia, Nicaragua, Guyana y Jamaica (dos) y
Honduras, Paraguay, Trinidad y Tobago y Uruguay (una).