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Haití es una vergüenza para el mundo
Juan Diego Nusa Peñalver,
enviado especial
La sola mención de Haití provoca evocaciones a imágenes de
destrucción, penuria, enfermedades, la muerte, el mismo infierno;
pero si se trata de la isla de La Gonave, perteneciente a esta
hermana nación caribeña, no hay calificativos para describir la
espantosa pobreza en que vive su población, virtualmente abandonada
a su destino, ahora atormentado por el cólera.
Situada al oeste de Puerto Príncipe en el golfo de Gonave, a los
ojos de cualquier forastero muestra un paisaje desolador, estéril y
seco, que impide el cultivo de la tierra para la agricultura, y en
la cual el agua potable escasea a extremos insoportables para la
vida humana.
Los
enfermeros Pedro Vladimir Caleiro (izquierda) y Alejandro Fores
Arafet (derecha), aplican la rehidratación parenteral que le salvó
la vida a Ángela Morris, infectada con cólera.
Sin embargo, en ese martirizado pedazo de Haití los médicos
cubanos no escatiman horas para enfrentar no solamente a la temible
epidemia, sino cuantas enfermedades encuentren con la apertura a
mediados de este mes de un centro de tratamiento de cólera.
Tras desembarcar en la polvorienta capital distrital de Anse á
Gales, llegamos al radio de acción de la brigada médica cubana: los
poblados de Gros Mangle, La Source y Pointe des Lataniers, de unos
12 000 habitantes, "rompiendo monte" en dirección norte por ásperos
caminos sobre piedra caliza y diente de perro, bordeando siempre la
costa con el mar a la derecha y las montañas a la izquierda.
Allí la desesperanza ante la adversidad anida en maltrechas
viviendas de piso de tierra, sin letrinas, hechas de raíces secas de
mangle, piedra o barro.
El holguinero Manuel de Jesús Pérez, licenciado en Enfermería y
jefe de los brigadistas cubanos en La Gonave, comenta que en estas
relegadas poblaciones predominan las infecciones dermatológicas,
parasitismo intestinal, hernias y tumores de gran tamaño, afecciones
oftalmológicas, malaria, fiebre tifoidea e hipertensión arterial,
este último por el consumo de agua salobre. Allí fui testigo de
miradas desesperadas de hombres, mujeres, niños y ancianos,
descalzos y casi sin ropas, pero también de expresiones de alivio
cuando nuestros médicos atendían sus "dolores".
Manuel expresa: "Haití es una vergüenza para el mundo en pleno
siglo XXI, muchas de estas personas se enferman y mueren sin saber
de qué, cuando en muchos casos se puede evitar".
UNA BENDICIÓN
En estos poblados, que viven de la pesca rudimentaria y la
producción de carbón vegetal para la subsistencia propia y para
ganarse algunos gourdes (moneda haitiana), la presencia de
los médicos cubanos ha sido una "bendición", que agradecen de solo
mirarles a los ojos.
En el centro de tratamiento de cólera de 30 camas de La Source, a
40 kilómetros de Anse á Gales, el enfermero Alejandro Fores Arafet,
de Holguín, relata conmovido aún cómo le salvó la vida a Bagosya
Eglais, de cuatro años, una niñita contagiada con el cólera, a la
que increíblemente lograron hacerle una osteoclisis (suministro de
la hidratación por vía ósea) en el tercio medio superior de la tibia
izquierda, ante el colapso de sus venas.
O la historia feliz de la doctora villaclareña Fivelis Rodríguez
Jova, con experiencia internacionalista en Paquistán y Bolivia,
quien junto a Fores Arafet y el enfermero Pedro Vladimir Caleiro
Vera, de Villa Clara, devolvieron sanos a los jóvenes Ángela Morris,
Eltier Delega y Likne Wilse, quienes tras el tremendo "susto"
causado por el terrible mal, ahora entienden por qué es necesario
lavarse las manos, cocinar bien los alimentos, clorar el agua para
tomar... .
Manuel explica que en nueve días desde la apertura del centro, el
primer hospital en condiciones de campaña por esos lares, han
rescatado a 19 lugareños de las fauces del cólera.
"Ante la demanda nos hemos visto obligado a abrir una tienda de
campaña adicional, fuera de los predios del centro de tratamiento,
para brindar consultas médicas. Ya hemos atendido hasta el presente
a más de 1 750 personas con otras patologías, a las que les damos
gratuitamente los medicamentos de donación que nos envían",
puntualiza. |
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