Paleontólogos estadounidenses descubrieron un reptil volador
fosilizado junto a un huevo en unas rocas de 160 millones de años,
hallazgo que les permitirá distinguir el sexo de esos animales
extintos.
Denominado señora T, este ejemplar es de casi un metro de largo y
murió cuando estaba a punto de poner sus huevos en un accidente en
el que se rompió su antebrazo izquierdo, precisan los autores del
estudio, en un artículo publicado en Science, reporta Prensa Latina.
Para los académicos de la Universidad de Leicester, esos restos
demuestran que las hembras carecían de cresta, mientras que los
machos lucían la suya, muy vistosa y espectacular.
Estas crestas se utilizaban para algún tipo de exhibición o
señalización y solo la mostraban los machos, explican los
académicos.
El nuevo fósil descubierto carece de cresta y tiene las caderas
anchas para facilitar el paso de los huevos, mientras que el sexo
contrario se distingue por esa zona del cuerpo más estrecho y una
corona bien desarrollada en su cabeza, describen en su artículo.
Esa cresta servía a los machos para intimidar a sus rivales o
para conquistar a las hembras, explicó David Unwin, miembro del
equipo investigador.
Los pterosaurios, también conocidos como pterodáctilos,
cohabitaron con los dinosaurios en la era Mesozoica, hace 220 y 65
millones de años atrás.