Parlamentarios chilenos consideraron que la nueva alza de precios
en el sistema de transporte público tiene un impacto muy fuerte en
la población y beneficia únicamente a los empresarios, reporta
Prensa Latina.
Hay que apretar a quienes tienen un negocio garantizado, que son
las grandes empresas, cuyos patrimonios han crecido de una forma
gigantesca, opinó el diputado del Partido por la Democracia Patricio
Hales.
El Estado debiera subsidiar el transporte y utilizar
convenientemente los recursos que fueron aprobados por el
Parlamento, subrayaron asimismo legisladores entrevistados por ADN
Radio Chile, quienes calificaron de abusivo el incremento del pasaje
del tren subterráneo (Metro) y de los buses urbanos.
Desde el pasado sábado, el costo del boleto del Metro escaló
hasta los 600 pesos chilenos (equivalentes a 1,25 dólares) en los
horarios de mayor demanda de pasajeros, lo que representa un
incremento de 140 pch (30 centavos dólar) en menos de un año.
Esa alza es obligada por el hecho de que algunas personas no
pagan, afirmó el recién nombrado ministro de Transporte, Pedro Pablo
Errázuriz, quien no descartó otro aumento en las tarifas del
denominado Transantiago en febrero venidero.
Analistas sostienen que focalizar el discurso en el evasor del
pago desvía la atención del problema principal, centrado en la
concepción de un sistema mal diseñado y cuyo desfinanciamiento
crónico no impide que las empresas privadas propietarias del
transporte acumulen ganancias.
Los bolsillos no dan para más, publicó el diario chileno La
Cuarta, tras indicar que los pobres ciudadanos de a pie son los
únicos perjudicados con precios que están por las nubes.
En el futuro continuará subiendo el valor de los pasajes, asegura
el especialista Louis de Grange, decano de la Facultad de Ingeniería
de la Universidad Diego Portales de Santiago, tendencia que explica
por la lógica de las reglas del mercado imperantes en el país.
Unos 2,3 millones de chilenos utilizan diariamente el costoso
Transantiago (buses y ferrocarril subterráneos).