La capacidad de asombro de los peruanos enfrenta la firme
posibilidad de que el Tribunal Constitucional facilite la libertad
del empresario corrupto José Enrique Crousillat, detenido tras estar
diez meses prófugo, reporta Prensa Latina.
El presidente Alan García dijo que acatará la decisión que tome
ese tribunal ante la apelación del empresario contra la decisión del
mandatario de revocar en marzo de 2010 el indulto que le había
concedido, por alegadas razones humanitarias, en diciembre de 2009.
El presidente dijo que si la corte anula su decisión de revocar
el indulto de Crousillat, detenido el pasado lunes, eso escapa de mi
voluntad política.
El presidente del tribunal, Carlos Mesía, ligado al partido de
gobierno, dijo que el fallo sobre la legalidad de la revocatoria
será dictado a más tardar en dos semanas, para acabar de una vez con
este tema.
Un diario local afirma, sin identificar sus fuentes, que el
tribunal ya decidió restablecer el indulto, lo que liberaría de
responsabilidades al mandatario en el asunto y de paso dejaría
impune a Crousillat.
Mesía adelantó que la Constitución no dice nada sobre la
revocatoria de un indulto, por lo cual los magistrados tendrán que
hacer una interpretación jurídica y aseguró que la corte no ampara
la impunidad.
El presidente de la Corte Suprema, César San Martín, indicó que
García tendrá que acatar el fallo si este indica que el mandatario
no tenía derecho a dejar sin efecto el indulto, el cual es
irreversible según los abogados del empresario y otros juristas que
lo consideran cosa juzgada, similar a un fallo inapelable.
De otro lado, el presidente García manifestó irritación por las
persistentes sospechas periodísticas y políticas de que la captura
de Crousillat, fue una cortina de humo para distraer de una crisis
que atraviesa el gobernante Partido Aprista.
Hay que ser sinvergüenza para decir que es una cortina de humo la
captura de un prófugo, porque la detención es un hecho concreto,
manifestó en torno a las críticas.
Diversos medios de prensa citan fuentes judiciales y policiales
no identificadas según las cuales el escondite de Crousillat estaba
localizado desde abril de 2010 sin que la policía hubiera actuado
hasta el lunes último.
García indultó al empresario alegando su supuestamente precaria
salud y en medio de críticas que lo acusaban de favorecer la
impunidad, pero se vio obligado a anular la medida luego que la
prensa mostró al indultado disfrutando de su libertad y en perfecto
estado.
Además destituyó al ministro de Justicia, Aurelio Pastor, como
responsable y defensor del indulto de Crousillat, a quien le faltan
dos años para cumplir una condena de ocho, por haber recibido
sobornos del gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000).
A cambio de más de 600 mil dólares mensuales, el empresario
garantizó el apoyo de la televisora América, entonces de su
propiedad, a ese régimen.