El gobierno tunecino impuso el toque de queda en la capital del
país, escenario de protestas populares, a pesar de la destitución
del ministro del Interior y la excarcelación de manifestantes,
reporta Prensa Latina.
Asimismo el gobierno del presidente Zine El Abidine Ben Alí
prometió adoptar medidas contra la corrupción administrativa y,
antes aún, crear 300 mil empleos, en un esfuerzo por contener las
protestas.
Entre 23 y 50 personas han muerto, según versiones discordantes
de una fuente oficial y de un portavoz de la Unión General de
Trabajadores, que apoya el movimiento, junto a organizaciones
sociales y profesionales y partidos opositores.
La medida de excepción regirá entre las 20:00 y las 05:00
(21:00-0600 GMT) y sigue a la aplicación de decretos similares en
por lo menos otras cuatro regiones del país: Beja, Gafsa, Kaserín y
Telab, acorde con precisiones obtenidas aquí.
Anoche manifestantes airados se enfrentaron con fuerzas
policiales en distritos periféricos de la capital tunecina después
que los gendarmes dispersaron con gases lacrimógenos y disparos al
aire una marcha en el centro mismo de Túnez, la capital.
Fuentes oficiosas afirmaron que por lo menos siete personas
murieron en los encontronazos entre la policía y los participantes
en las marchas, pero las autoridades se abstuvieron de proporcionar
estadísticas.