Egipto descartó hoy móviles sectarios en un tiroteo registrado en
un tren que causó la muerte de un cristiano copto, mientras miembros
de esa comunidad se enfrentaron a la policía para exigir se enjuicie
al atacante, reportó Prensa Latina.
De acuerdo con el gobernador de la provincia central de Minya,
Ahmad Dia Eddin, la agresión de un policía, que no estaba de
servicio, a pasajeros de un tren estuvo desprovista de sesgos
religiosos, un tema muy sensible tras el atentado a una iglesia en
Alejandría.
El incidente registrado el martes en la tarde provocó la muerte
de un hombre de 71 años de confesión cristiana copta y heridas a
otras cinco personas, de las que al menos cuatro profesan esa
religión, cuando viajaban de la provincia sureña de Assiut a El
Cairo.
Cientos de cristianos se concentraron frente al hospital de
Samalout (Minya), a donde fueron remitidos los lesionados y trataron
de entrar al centro asistencial, pero el veto de las fuerzas del
orden desencadenó enfrentamientos con palos, piedras y otros
objetos.
Los agentes de seguridad lanzaron gases lacrimógenos para
dispersar a la multitud airada y muy marcada por el bombazo de la
madrugada del 1 de enero pasado en la parroquia Al-Qissiddine (Los
Santos) de Alejandría, donde murieron 25 personas y unas 80
resultaron heridas.
Familiares de las víctimas exigieron al Gobierno enjuiciar al
atacante, al que según una nota del Ministerio del Interior se
arrestó poco después del incidente en su vivienda de la propia
localidad de Samalout, unos 250 kilómetros al sur de esta capital.
El policía agresor, identificado como Amr Ashor Abdelsaher Hassan,
huyó del tren tras disparar contra los pasajeros y se refugió en su
casa, hacia donde también intentó dirigirse una multitud de
cristianos encolerizados, según relataron testigos.
Aunque las autoridades niegan se trate de un pleito entre devotos
del Islam y del Cristianismo, el incidente coincidió con la llamada
a consultas por parte de Egipto de su embajador en El Vaticano, tras
declaraciones del Papa Benedicto XVI que incomodaron aquí.
El Sumo Pontífice arropó los llamados dentro y fuera de este país
después de los sucesos de Alejandría para que se brinde más
protección a la minoría copta un 10 por ciento de la población
egipcia estimada en más de 80 millones- y se garantice la libertad
religiosa.
Benedicto XVI pidió a los gobiernos en todo el mundo que
faciliten a los cristianos la oportunidad de practicar su fe sin
discriminación ni violencia, pero hizo mención explícita a los
atentados recientes en la ciudad del Mediterráneo egipcio, en Iraq y
en Nigeria.
Al respecto, el portavoz de la cancillería local, Hossam Zaki,
calificó de inaceptables las declaraciones del Papa al valorarlas
como una intromición en los asuntos internos de esta nación árabe.