La tierra guarda un servicio confiable

Joel Mayor Lorán
Joel@granma.cip.cu

Ni aun bajo tierra la electricidad duerme. Al abrigo que le brinda hallarse a un metro y medio de la superficie, varios kilómetros de cables garantizarán la energía a la principal fuente de abasto de agua a la capital cubana, en Cuenca Sur, en el municipio de Quivicán. La Empresa Eléctrica de La Habana culmina la etapa inicial de esta obra.

Foto del autorLos cables soterrados son invulnerables ante eventos climatológicos, su tiempo útil es mucho mayor que el de las líneas aéreas, y evitan gastos por mantenimiento.

ALTA CONFIABILIDAD

Un objetivo de tanta importancia como asegurar el agua a unos dos millones de habitantes merece especial atención. Por tanto, emprendieron la colocación de cables soterrados para alimentar los 19 pozos de esta zona rica en acuíferos.

Ya fueron tendidos 6,5 kilómetros de redes para los cinco pozos de la primera fase y, al momento de redactar estas líneas, una brigada realizaba los empalmes, con tal de unir los circuitos. Luego, llevaría las líneas hasta los postes o las conectaría a un centro de transformación.

De acuerdo con Mercedes Pérez, directora de Calidad y Sistemas, el valor estimado de tales trabajos asciende a un millón de pesos, y la inversión puede recuperarse en tres años, al garantizar cero pérdidas y averías o costos por energía dejada de servir.

"El cable soterrado proporciona una alta confiabilidad, porque resulta invulnerable ante eventos climatológicos, alcanza un tiempo útil mucho mayor que el de las líneas aéreas y evita gastos por mantenimiento. Con esta tecnología se garantiza un servicio continuo que ni un huracán sería capaz de interrumpir."

Durante el año 2009, los trabajadores eléctricos habaneros habían tendido 11,2 kilómetros en el acueducto El Gato, en el municipio de Madruga, otro de los que abastece de agua a la capital del país. El éxito en aquella encomienda confirmó lo acertado de ese proceder.

A BUEN RESGUARDO

Julio Sánchez, Eric Castellón y el resto de la brigada comienzan a introducir el cable en la zanja que les preparó la brigada de constructores. Unos dentro y otros fuera, aseguran que la nueva línea quede dispuesta según establecen las normas.

La ingeniera eléctrica Liuvca Gómez-Wangüemert, de la empresa Grupos Electrógenos y Servicios Eléctricos (Geysel), dirige la obra. Afirma que emplean tecnología de punta, cables cuyas propiedades físico-mecánicas permiten soportar humedad y el peso de la tierra encima. "Si las lluvias no lo impiden, terminaremos el 30 de octubre".

Cada alternativa ha sido bien pensada. No importa que un fenómeno natural dañe las líneas aéreas de 110 y 220 kV, la Cuenca está protegida, además, por un emplazamiento de 12 motores que generan electricidad con fuel oil, en la comunidad El Gabriel, en el contiguo municipio de Güira de Melena.

Las características del grupo electrógeno le brindan la opción de conectarse al Sistema Electroenergético Nacional, con lo cual continuaría generando y transmitiendo la energía directo a las líneas soterradas, sin afectar el suministro de agua.

Por si no bastara, la Empresa Eléctrica de La Habana previó el fortalecimiento de las redes aéreas, mediante la instalación de tensores (los llamados cicloneros) a ambos lados de cada uno de los postes eléctricos que alimentan a los 19 pozos. Semejante método se emplea por primera vez, ante la frecuente amenaza de huracanes.

Aún queda extender la confiabilidad de los cables soterrados a otros pozos; sin embargo, ya no son pocos los manantiales de estas tierras que corren, sin que fuerza alguna lo impida, hasta los hogares de la gran ciudad.

 

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