El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero,
encabeza hoy la primera reunión del Consejo de Ministros tras la
amplia remodelación de su equipo de colaboradores anunciada el
pasado miércoles, informó Prensa Latina.
Los seis nuevos ministros nombrados por el jefe del Ejecutivo
ibérico asumieron la víspera sus cargos con la promesa de consolidar
las impopulares reformas emprendidas por el Palacio de la Moncloa
(sede gubernamental) para salir de la crisis.
En el séptimo cambio de gabinete que realiza desde su llegada al
poder en 2004, Zapatero designó como vicepresidente primero del
gobierno a Alfredo Pérez Rubalcaba, quien se mantendrá como titular
del Interior y ocupará también la función de portavoz.
Pérez Rubalcaba se convirtió así en el hombre fuerte de la
Moncloa al reemplazar a María Teresa Fernández de la Vega, hasta
ayer considerada como la mano derecha del presidente y líder del
gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Ramón Jáuregui, Trinidad Jiménez, Valeriano Gómez, Rosa Aguilar y
Leire Pajín asumieron, en ese orden, las carteras de Presidencia,
Asuntos Exteriores, Trabajo e Inmigración, Medio Ambiente, Medio
Rural y Marino y de Sanidad.
De esa manera, en la mesa del Consejo habrá este viernes cuatro
caras nuevas (Jáuregui, Gómez, Aguilar y Pajín).
Acostumbrados a asistir a estas reuniones, se mantienen Pérez
Rubalcaba y Jiménez, aunque ambos se sentarán en sillas diferentes a
las que ocuparon en el equipo anterior en su condición de jefes de
las carteras de Interior y Salud, respectivamente.
A partir de hoy, además, quedarán dos puestos vacantes: los de
las ex ministras de Vivienda, Beatriz Corredor, y de Igualdad,
Bibiana Aído, cuyos departamentos desaparecen con la nueva
reestructuración gubernamental.
De acuerdo con la mayoría de los analistas, con la renovación de
su gabinete, el jefe del Ejecutivo y máximo dirigente del PSOE
buscará apuntalar su vilipendiado plan de austeridad para reducir el
abultado déficit fiscal de España.
Intentará también recuperar posiciones en los cada vez más
adversos sondeos de opinión, que ubican a la agrupación oficialista
más de 10 puntos por debajo en intención de voto respecto al
conservador Partido Popular (PP), principal de la oposición.
El anuncio de la remodelación tuvo lugar poco después de que el
Congreso de los Diputados (Cámara Baja) rechazara las enmiendas a la
totalidad que pesaban sobre los Presupuestos Generales del Estado (PGE)
elaborados por la Moncloa para 2011.
Las cuentas públicas, consideradas las más restrictivas desde la
asunción de Rodríguez Zapatero, rebasaron el debate en la cámara
baja y pasaron al Senado gracias a los apoyos del Partido
Nacionalista Vasco y de Coalición Canaria.
Para el coordinador federal de la coalición Izquierda Unida (IU),
Cayo Lara, los cambios en el gabinete son un lavado de cara.
Hemos asistido a un barnizado, no a una reparación en
profundidad, opinó la víspera Lara, luego de juzgar que quien dirige
el timón del gobierno ya diseñó su hoja de ruta y no va a modificar
el rumbo, aunque el barco vaya directo a la tormenta.
Seguimos el camino marcado por los poderes financieros, el del
ajuste duro que pagarán las capas populares, denunció el líder de IU.
Según su criterio, los PGE para el próximo año aprobados con el
apoyo de la burguesía vasca, en alusión al pacto sobre las cuentas
públicas alcanzado entre el PSOE y el Partido Nacionalista Vasco,
son los más antisociales de la era Rodríguez Zapatero.
El timonel mayor del barco sigue firme en sus políticas de ajuste
duro al servicio del Fondo Monetario Internacional, la Unión
Europea, los mercados, del poder financiero y de la banca española,
remarcó Lara.