Los argentinos aguardan hoy con expectativa alguna noticia sobre
los presuntos autores materiales e intelectuales del asesinato de un
joven militante del Partido Obrero, ocurrido el miércoles último en
un enfrentamiento gremial, informó Prensa Latina.
La muerte de Mariano Ferreyra, de 23 años, y los balazos
recibidos por otros dos manifestantes atacados por una patota
(pandilla) armada perteneciente a la cúpula de la Unión Ferroviaria,
causaron aquí en las últimas 36 horas una verdadera conmoción.
Dos paros nacionales, diversas medidas de fuerza en los servicios
de transporte y un multitudinario acto ayer en la simbólica Plaza de
Mayo, fueron la respuesta popular ante los trágicos sucesos,
condenados también por el gobierno argentino.
Juicio, castigo y cárcel para los responsables y cómplices del
asesinato de Ferreyra, fue el principal reclamo que se dejó escuchar
anoche en la concentración frente a la Casa de Gobierno.
También se demandaron la reincorporación y pase a planta
permanente de los trabajadores despedidos del ferrocarril Roca,
cuyos derechos defendía el joven militante caído, así como el fin de
la tercerización laboral.
Hay algunos que hace mucho tiempo buscan un muerto en la
Argentina y, como no lo pueden lograr por la política de no
represión del gobierno nacional, recurren a bandas para alcanzar ese
objetivo, denunció este jueves la presidenta Cristina Fernández.
La dignataria consideró factible reconocer al asesino de Ferreyra,
pues -dijo- existen muchas imágenes (filmadas) y gracias a éstas se
puede identificar perfectamente a todas las personas que
intervinieron en los incidentes.
Fernández subrayó que en el país existe una política muy clara
contra la represión de las manifestaciones sociales, tanto del
gobierno que ella encabeza, como del anterior, liderado por el ex
mandatario Néstor Kirchner.
Ambas administraciones han sido muy criticadas por esto y hemos
pagado un precio político por no reprimir ningún corte, incluso
algunos tan terribles como los mantenidos durante cuatro meses por
las patronales rurales, manifestó.
Mientras, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández se pronunció por
castigar con toda dureza a los responsables materiales e
intelectuales, sindicales o políticos si los hubiera, del crimen de
Ferreyra.
Los incidentes en que cayó abatido el joven militante se
produjeron cuando un grupo de obreros despedidos, acompañados por
miembros de organizaciones políticas y sociales, intentaron cortar
las vías para exigir el pase a planta permanente y fueron emboscados
y atacados por miembros de la Unión Ferroviaria.