Un espacio para celebrar a Lezama

LINA DE FERIA

Resulta de mucha actualidad que en la ciudad de la Habana se multipliquen los espacios para solidificar nuestra cultura a través de conferencias, poesías o testimonios impresionantes. Pero no hay duda que el que dirige y conduce el escritor César López, Premio Nacional de Literatura, es un espacio unívoco, distinguiéndose por ese verso lezamiano que le da nombre: Cantidades rosadas de ventanas. La tertulia marca su pauta en la propia concepción de su fluir, y habiendo arribado a cuatro años de vida, este último año, lo dedica a la celebración del natalicio de José Lezama Lima, autor de Paradiso y de Muerte de Narciso, en el conjunto de una obra, de rango universal, que posee las tonalidades idiosincráticas de ser la majestuosa creación de un típico cubano.

En la última convocatoria, César López llevó a un invitado especial: el médico y escritor Moreno del Toro, quien había sido el amigo y médico de cabecera de Lezama Lima hasta su misma muerte.

Lo primero que nos reveló Moreno del Toro es que, a pesar de la falacia que se ha levantado desde algunas voces e intereses, Lezama, al morir, estuvo perfectamente atendido y en ningún momento sufrió de abandono premeditado. Llevando documentos preciados, mostró su carta de defunción y también enseñó fotos en las que se veían amigos del digno escritor, rodeándole con admiración, y a la vez, con alegría.

Resultarían acertadísimas las disquisiciones que hiciera Moreno del Toro, puesto que ajeno a todo empaque o tono ceremonioso, comunicó su real aprecio por los rasgos característicos en la personalidad lezamiana.

También, en homenaje sentido, leería poemas a Lezama de su autoría, mientras que César López, abriendo una puerta en el azar concurrente, nos trasladaría el verbo de los versos lezamianos. Al ser tan impactante todo, la tarde, allá en la librería del bulevar, se conjugó con un magnífico grupo de degustadores de la buena cultura. Se hicieron preguntas al final a Moreno del Toro, y él amplió aún más todo lo que de profundo saber y conocimiento de Lezama poseía.

Realmente, Cantidades rosadas de ventanas, es algo sui géneris, se formula como esa luz "diferente", concebida para darle el lugar preciso, y el aprecio preciso, a figuras grandes y no tan grandes, pero, en el caso de José Lezama Lima, se convierte en un reservorio para el replanteo y la sabiduría.

 

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