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—Naciones Unidas retoma hoy su ritmo habitual luego de 10 días de
reuniones al más alto nivel, discursos presidenciales, discusiones
sobre candentes temas internacionales y un sinnúmero de contactos
bilaterales.
La intensa actividad comenzó el pasado 20 de septiembre con una
cumbre dedicada a analizar la marcha hacia los Objetivos de
Desarrollo del Milenio, la cual concluyó con serias dudas en torno
al logro de esas metas en 2015, la fecha acordada para ser
alcanzadas.
El debate general anual de la Asamblea de la ONU fue abierto el
día 23 por el canciller de Brasil, Celso Amorim, quien desde el
principio lanzó una fuerte condena, a nombre de América Latina y el
Caribe, contra el bloqueo de Estados Unidos a Cuba.
Esa denuncia fue secundada a lo largo de los cinco días de
discursos en el plenario por jefes de Estado, primeros ministros,
cancilleres y ministros de unos 30 países.
Entre ellos, además de Brasil, estuvieron Malawi, la Unión
Africana, Sri Lanka, Zimbabwe, Haití, Namibia, Lao, Santa Lucía,
Dominica, Timor Leste, Suriname, Suráfrica, España y Vanuatu.
También Antigua y Barbuda, Granada, Nicaragua, Ecuador, Islas
Salomón, Gambia, Zambia, Lesotho, Argelia, San Vicente y las
Granadinas, Venezuela, Belice, Uruguay, Paraguay y Rusia.
El próximo 26 de octubre, la Asamblea General votará, por décimo
noveno año consecutivo, una nueva resolución de repudio al bloqueo
norteamericano contra Cuba.
El año pasado, 187 países se pronunciaron contra la medida
norteamericana, en la votación más alta registrada sobre ese asunto
desde 1991, con solo tres en contra (Estados Unidos, Israel y Palau)
y dos abstenciones (Islas Marshall y Micronesia).
El debate general sesionó presidido por el suizo Joseph Deiss y
abarcó una gama de temas que van desde la crisis económica y
financiera mundial y la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo
y el crimen organizado hasta las tragedias naturales en Haití y
Paquistán.
La necesidad de una reforma de la ONU, en especial del Consejo de
Seguridad en su integración, las categorías de miembros y el derecho
del veto, así como la llamada revitalización de la Asamblea General
también fueron casi una constante en las intervenciones.
La lista de problemas abordados en los discursos incluye además
los casos de la península coreana y el programa nuclear de Irán, las
crisis en Gaza, Somalia, Sudán, Níger, Congo, Iraq, Somalia, Guinea,
Sierra Leona, Kirguistán y Afganistán.
El cambio climático tampoco escapó a los análisis de las
delegaciones, las cuales, en buena medida, expresaron pesimismo
sobre la eventual obtención de resultados reales y concretos en la
cumbre a celebrarse en Cancún en diciembre próximo.
De igual manera, destacaron las referencias al Medio Oriente, con
énfasis en el reinicio de las negociaciones directas entre Tel Aviv
y la Autoridad Nacional Palestina y la intransigencia de Israel para
proseguir la construcción de asentamientos de colonos israelíes en
Cisjordania.
Durante de debates en la Asamblea General se registraron
pronunciamientos favorables a la realización de negociaciones en
torno al programa nuclear de Irán, país blanco de nuevas sanciones
decretadas por el Consejo de Seguridad en junio pasado.
La disposición a la reanudación de contactos fue expresada tanto
por el gobierno iraní como por el llamado grupo 5+1, integrado por
los cinco miembros permanentes del Consejo (Estados Unidos, Rusia,
China, Francia y Reino Unido), más Alemania.
Y como clamor unánime destacó la demanda del mundo
subdesarrollado por un nuevo orden económico y financiero
internacional y para que las naciones ricas cumplan con sus
compromisos de ayuda oficial al desarrollo.