El primer ministro italiano,
Silvio Berlusconi, enfrenta hoy acusaciones de haber urdido un
montaje para desacreditar a su ex aliado y ahora principal rival
político, Gianfranco Fini.
Supuestamente el primer ministro utilizó documentos falsos en una
campaña mediática para empañar el prestigio de Fini, presidente de
la Cámara de Diputados, con quien rompió relaciones a finales de
julio pasado.
Italo Bocchino, portavoz del movimiento Futuro y Libertad creado
por Fini tras su ruptura con Berlusconi, aseguró que son falsas las
acusaciones aparecidas el miércoles último en dos diarios afines al
primer ministro.
El portavoz rechazó las presuntas ilegalidades cometidas por el
ex asesor de Berlusconi en una operación inmobiliaria y reiteró que
constituye una trama difamatoria orquestada por el gobernante.
Bocchino acusó a algunos miembros del servicio secreto de Italia
que en su opinión hacen un doble juego al gobierno "y han metido la
mano en este asunto" para desprestigiar al líder del nuevo grupo
político.
La polémica sube de tono aquí a menos de una semana de que
Berlusconi someta su nuevo plan de gobierno a una cuestión de
confianza en el parlamento que decidirá si tiene mayoría en la
Asamblea.
El partido de Fini amenaza la mayoría absoluta de que gozaba la
administración italiana hasta mediados de agosto, lo cual podría
desencadenar la convocatoria de elecciones anticipadas a las
previstas para 2013.