Aún bajo las condiciones económicas más severas, que incluyen el
impacto devastador de sucesivos fenómenos atmosféricos y los
desafíos globales de los últimos años —crisis económica, alimentaria,
energética y ambiental—, en Cuba no se presenta la pobreza extrema,
esa que asoma en los rostros famélicos y los vientres inflados. No
hay cubanos desprotegidos, ni discriminados.
La enseñanza primaria universal es en muchos países una quimérica
aspiración, aquí es una meta ya cumplida. El 99,7% de las niñas y
niños entre seis y once años están matriculados en centros de esa
enseñanza y en las especiales.
Incluso, desde el 2000, más del 98% de los estudiantes que
iniciaron primer grado llegan al sexto de manera satisfactoria.
Aunque todavía insatisfechos, hemos avanzado significativamente,
en el objetivo de promover la equidad de género y la autonomía de la
mujer.
Según el informe, Cuba ocupa el cuarto lugar a nivel mundial por
el índice de parlamentarias, con un 43,3% de representantes en la
Asamblea Nacional del Poder Popular; mientras en las provinciales
las mujeres ascendieron al 40,63% y a 27,3% a nivel municipal.
También se observa un ascenso en las féminas que ocupan cargos de
dirección, hoy un 40%, y entre las que han irrumpido en sectores
tradicionalmente "masculinos", como la ciencia y la tecnología,
donde constituyen más de la mitad de los trabajadores.
La reducción de la mortalidad infantil, de acuerdo con el avance
constatado en el 2008, se está cumpliendo. En términos cuantitativos
la tasa fue de 4,7 por 1 000 nacidos vivos y en los menores de cinco
años de 6,2 por 1 000 nacidos vivos.
Se mantienen erradicadas enfermedades como la poliomielitis, el
paludismo, el tétanos neonatal, la difteria, la meningoencefalitis
posparotiditis, la rubeola, el sarampión y la tosferina.
El nivel de la salud materna es de los mejores de América Latina
y el Caribe, y nos ubicamos en el tercer lugar en la lista de
porcentajes más elevados de cobertura anticoncepcional.
Cuba se mantiene entre los países de más baja prevalencia del
VIH, y en la región caribeña —segunda más afectada en el planeta— es
una excepción.
La forma predominante de transmisión es la sexual (99,4%),
mientras que la sanguínea y la materno infantil han sido mínimas y
se encuentran eliminadas como problemas de salud.
En cuanto al Objetivo de incorporar los principios de desarrollo
sostenible en las políticas y los programas nacionales, e invertir
la pérdida de recursos, ha sido una premisa para el Gobierno cubano,
así como garantizar el acceso al agua potable y a los servicios
básicos de saneamiento.
Al cierre del 2008, se alcanzaba un 25,7% de superficie cubierta
de árboles, de las cuales el 84,2% corresponden a bosques naturales
y se han identificado un total de 253 áreas protegidas; de ellas, 91
de significación nacional y 162 locales.
El servicio de saneamiento cubrió en el 2008 al 95,8% de la
población respecto a un 88,7% en el año 1990.
"No puede olvidarse que el subdesarrollo y la pobreza actuales
son la consecuencia de la conquista, la colonización, la
esclavización y el saqueo de la mayor parte de la Tierra por las
potencias coloniales, el surgimiento del imperialismo y las guerras
sangrientas por nuevos repartos del mundo. Hoy tienen la obligación
moral de indemnizar a nuestros países por el daño que les hicieron
durante siglos", afirmó el líder de la Revolución a las puertas del
Milenio.
Sin embargo, a pesar de que ha transcurrido una década desde el
llamado de la ONU a fomentar una asociación mundial para el
desarrollo, los países ricos dosifican exigencias políticas y
sermones antes de repartir sus limosnas, insuficientes y selectivas.
Por el contrario, Cuba dedica una parte de sus limitados recursos
financieros a la Cooperación Sur-Sur, para la formación de técnicos
y profesionales o el envío de colaboradores a los más recónditos
parajes. "Nuestros médicos adonde van no hablan ni de religión, ni
de política, ni de filosofía, llevan años cumpliendo misiones y han
adquirido un gran respeto y un gran reconocimiento por parte de la
población".
Aquella Declaración del Milenio, que parecía escrita para un
mundo paralelo —de gobernantes realmente "decididos a establecer una
paz justa y duradera"—, hoy está al alcance de la mano en una Isla
sometida a la hostilidad de Washington, con todo su poderío
económico, político, militar, tecnológico, científico...
El propio secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reconoció
como impresionantes los resultados del esfuerzo de más de 11
millones de cubanos que, con más valores que recursos, han hecho
realidad el sueño de lo imposible.