Las respuestas de Francia a las
duras críticas lanzadas por la Comisión Europea (CE) se diluyeron
hoy con la postura firme de Bruselas y el espaldarazo al bloque
comunitario de Alemania sobre el tema gitano.
Pese al tono áspero con el cual respondieron altos funcionarios
franceses y, más atemperado, el Palacio del Elíseo, el brazo
ejecutivo de los 27 reiteró su total apoyo a los comentarios de ayer
de la comisaria europea Viviane Reding.
De hecho, según fuentes oficiales, la CE remarcó que la decisión
de Reding de abrir un expediente a Francia por su inadmisible
política de expulsión de gitanos, goza del respaldo del presidente
de la CE, José Durao Barroso.
Por añadidura, Steffen Seibert, portavoz del Gobierno alemán,
señaló que el derecho a la libre circulación en el seno de la UE es
incondicional y ninguna discriminación está permitida contra
minorías étnicas.
A su turno, la presidencia francesa calificó este miércoles de
inaceptables los puntos de vista expresados por Reding, a quien le
pidió no dejarse embarcar en una polémica estéril .
No se trata de hacer polémica, ni con la Comisión ni con el
Parlamento (europeo). Sin embargo, algunas declaraciones son
simplemente inaceptables, dijo el Elíseo en referencia también a la
condena recibida por el mismo asunto en la eurocámara.
El cruce de espadas tiene lugar un día antes del Consejo Europeo
Extraordinario en la capital belga, hacia donde se trasladará el
jefe de Estado francés, Nicolás Sarkozy.
Sin embargo, las palabras de la comisaria de Justicia y Derechos
Fundamentales retomaron valoraciones similares de otras
personalidades internacionales, al hacer un paralelo del asunto
gitano con las deportaciones efectuadas por los nazis.
La discriminación por motivos de raza o etnia no tiene lugar en
Europa, sentenció al indicar que pensaba que una situación así no se
volvería a ver tras la Segunda Guerra Mundial.
Para el secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Pierre
Lellouche, se trató de un patinazo de Reding. Ese patinazo al que ha
puesto voz no es conveniente, agregó.
Aún así, el ambiente se torna cada vez más desfavorable a Francia
en este contexto, descalificada por Naciones Unidas, el Vaticano,
numerosas ONGs y el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro,
entre otros.