El presidente del gobierno
español, José Luis Rodríguez Zapatero, evitó hoy aquí establecer un
calendario de retirada de las tropas del país ibérico desplegadas en
Afganistán, como demandan partidos de izquierda.
Zapatero afirmó que los más de mil 500 soldados permanecerán en
la nación centroasiática hasta que la situación allí deje de suponer
una amenaza para la comunidad internacional y para los españoles.
Durante una comparecencia ante el pleno del Congreso de los
Diputados (Cámara baja), el jefe del ejecutivo se comprometió, no
obstante, a trabajar con eficacia y en todas las dimensiones del
conflicto para que esa misión concluya cuanto antes.
Recordó que el presidente afgano, Hamid Karzai, se fijó como meta
que la policía y el ejército de la nación centroasiática, invadida
en 2001 por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, se hagan cargo
de la seguridad en 2014.
En sintonía con Washington y la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN), Zapatero adelantó que en la cumbre de la
alianza atlántica, a celebrarse en Portugal en noviembre próximo, se
evaluará cómo y cuando debe concretarse esa transición.
Si bien reconoció que esa misión militar no puede tener una
duración indefinida aclaró que la presencia de tropas
internacionales en la convulsa región está amparada por Naciones
Unidas en el marco de la OTAN.
De esa manera, el también líder del Partido Socialista Obrero
Español expuso sus planes respecto a la cada vez más cuestionada
misión castrense en Afganistán.
Anunció, además, que España aportará 60 millones de euros
adicionales para la misión hasta 2012.
Tras el asesinato de dos guardias civiles y un traductor en la
base de Qala-i-Naw el pasado 25 de agosto, partidos políticos con
representación parlamentaria instaron a Zapatero a dar la cara ante
el Congreso y cumplir con ese requisito.
El deceso de esos uniformados elevó a 92 el número de españoles
fallecidos pertenecientes al contingente desplegado en Afganistán
desde 2002, por decisión del entonces gobierno de José María Aznar,
del conservador Partido Popular (PP).
Entre los grupos que exigieron la rendición de cuenta de Zapatero
está la coalición Izquierda Unida (IU), cuyo portavoz en el
Congreso, Gaspar Llamazares, renovó a principios de mes su pedido
para que el jefe de gobierno establezca un calendario de retirada.
Llamazares rechazó los sucesivos incrementos de tropas aprobados
por el ejecutivo socialista.
En particular fustigó la decisión, sancionada a principios de
2010, de despachar hacia el terreno de operaciones a medio centenar
de miembros de la Guardia Civil con el declarado propósito de
adiestrar a la policía y el ejército afganos.
El legislador de IU alertó contra cualquier tentación por parte
del Palacio de la Moncloa (sede del poder central) para no aportar a
la Cámara baja un plan de salida de las tropas.
Si el jefe del gobierno no presenta el día 15 un calendario de
retirada de nuestras tropas en Afganistán, la comparecencia
carecería de sentido y sería una iniciativa vacía, opinó entonces.
Auguró que el PP, que también solicitó la rendición de cuenta de
la Moncloa, respaldará sin ningún tipo de fisura la permanencia del
país ibérico en un conflicto que calificó de guerra interminable y
de tributo inaceptable de vidas tanto de militares como de civiles.