Ayer se empezó a instalar una gran máquina perforadora que debe
excavar un túnel para sacar a los obreros, una tarea que durará
meses. "Van a estar con nosotros para la Navidad y el Año Nuevo",
vaticinó el presidente de Chile, Sebastián Piñera. Los únicos que no
saben que la operación puede demorarse hasta finales del año son las
propias víctimas. Las autoridades les ocultan este hecho para que no
caigan en el desánimo.
El yacimiento privado San José, del que se extrae oro y cobre
desde 1889, sufrió un derrumbe en la mitad de sus profundidades el
pasado 5 de agosto. Los diversos intentos de rescate no dieron
resultado hasta que 17 días después de la tragedia, una sonda llegó
al lugar donde estaban los trabajadores y se produjo aquello que,
según los técnicos, era lo más difícil de lograr; tomar contacto con
los mineros. Los operarios que trabajan en la zona no esperaban que
la sonda consiguiera encontrar nada, porque se había desviado del
rumbo que le habían trazado los equipos de rescate, basándose en los
mapas topográficos de la mina. Y la sorpresa fue aún mayor cuando la
sonda volvió con una nota de los mineros que aseguraban estar bien,
los 33.
Los familiares de los atrapados mandan cartas a través del
conducto
Se volvió a enviar el artilugio, se captaron imágenes de algunos
de los mineros y se comenzó a fortificar las paredes de ese orificio
considerado "el cordón umbilical" que permitirá mantener con vida a
los trabajadores. La tarde del lunes se activó la segunda etapa de
la operación, llamada "supervivencia y rescate".
Los familiares de los atrapados, que han montado el "campo de la
esperanza" en la superficie de la mina, empezaron a mandar cartas a
sus queridos a través de este conducto. Sin embargo, las cartas
pasan un control previo a manos de los expertos para evitar mensajes
que puedan afectar negativamente el estado de ánimo de los mineros,
como es el caso de la duración del rescate.
Las comunicaciones con los mineros han permitido saber que
supieron racionalizar la comida y el agua. Han tenido algo de luz
gracias a una lamparilla que había en una camioneta que quedó dentro
del yacimiento tras el derrumbe. Lo primero que recibieron el lunes
a través de una cápsula llamada paloma, que se pone en el interior
de la sonda, fue glucosa en gel y un cuestionario con preguntas para
cada trabajador, que fue confeccionado por el equipo médico a
cargo:¿cuándo fue la última vez que comió?, ¿ha bebido agua?, ¿ha
tenido diarrea?, ¿siente molestias?, etc.
"Para la Navidad van a estar con nosotros", dice el presidente de
Chile, Piñera
La directora de sanidad de la región de Atacama, Paola Neuman,
recibió los cuestionarios e informó que los mineros "están en
perfecto estado, mucho mejor de lo que hubiésemos podido imaginar.
Sólo han manifestado molestias menores. No hay traumatizados y sólo
presentan molestias oculares por la falta de luz y el exceso de
polvo", dijo la doctora.
El equipo de sicólogos que forman parte de la operación y que
hasta ahora han asistido a los familiares apostados en las afueras
de la mina asegura que la experiencia y el papel de los jefes de los
mineros atrapados ayudaron a que los trabajadores mantuvieran la
calma.
"Buenas tardes, habla el ministro Golborne", se identificó el
secretario de Estado al momento de tomar contacto por el telefonillo
con el refugio. El minero que contestó le dijo con una naturalidad
inusitada: "Un momento por favor, le pongo con el jefe del turno".
Luis Urzúa era quien estaba al cargo. Al coger el auricular, saludó
y agregó: "Nosotros queremos hacer una pregunta. Un grupo de
compañeros iban saliendo de la mina cuando ocurrió el derrumbe.
¿Alcanzaron a salir?". Urzúa se enteró de que no hubo siquiera un
lesionado. Y los 33 atrapados estallaron en gritos de alegría. La
suerte de sus compañeros dijeron era su principal preocupación.
"Están mucho mejor de lo que hubiésemos podido imaginar", afirma
la jefa de Sanidad
La doctora Neuman informó que en los próximos días se les
alimentará con atún y agua, y que progresivamente se aumentará la
dieta. Además, se intentará normalizar los ciclos vitales de los
atrapados, dándoles luz y labores para realizar durante el día.
Llegada la noche, se les pedirá que apaguen las luces e intenten
dormir.
El hecho que los 33 mineros estén bien dentro de la mina,
permitirá que las labores de rescate cuenten con una ayuda
subterránea importante en este tipo de operación. El ingeniero a
cargo del operativo, Andrés Sougarret, de la empresa de cobre
estatal Codelco, informó que optaron por trabajar con una máquina
perforadora del tipo Raisebore Strata 950, que ha sido trasladada,
desmontada y repartida en cuatro camiones, desde un lugar a 1.300
kilómetros. Sougarret explicó que se enviarán las piezas de la
máquina al interior de la mina y que en el fondo se la volverá a
armar con ayuda de los mineros. Deberá hacer un hoyo de 66
centímetros de diámetro y luego empezará a raspar desde abajo hacia
arriba. Una vez que la obertura alcance un metro, se comenzará a
rescatar, uno a uno, a los mineros. (Tomado de CubaDebate)