Actualizado 2:45 p.m., hora local

Insisten los santiagueros en multiplicar las acciones contra el Aedes aegypti

Un incremento de focos de mosquito Aedes aegypti en viviendas y centros laborales de esta ciudad, demuestra que todavía es insuficiente la labor antivectorial que se realiza para reducirlos y bajar la percepción de riesgo en la población.

En Santiago de Cuba se utilizan mensualmente 20 toneladas de abate, valoradas monetariamente en unos mil 200 dólares cada una, en tanto el gasto de combustible en la lucha química oscila de 30 mil a 60 mil litros, principalmente en los equipos de fumigación y en el conocido "carro del humo".

Sin embargo, a pesar de las acciones que realizan las autoridades sanitarias, del Gobierno y el Partido en la provincia, persisten las violaciones e irresponsabilidades que crean al aegypti una cómoda estancia y la posibilidad de reproducirse.

Se insiste en multiplicar las medidas en todas las dependencias estatales, donde está orientada la constitución de brigadas de auto focal para la vigilancia y control, que al decir de la situación epidemiológica actual, no han logrado la efectividad que se necesita.

Es responsabilidad de las administraciones realizar diariamente el saneamiento dentro de la institución y en los alrededores, además de los trabajos voluntarios colectivos los fines de semana, y siempre que sea necesario.

En las últimas orientaciones se enfatizó en la realización de matutinos especiales para abordar el comportamiento de cada entidad, hacerlo desde los principales problemas que afectan y adecuar las medidas que deben aplicarse en todos los lugares.

Persisten también deficiencias en los trabajadores de la Campaña Antivectorial, algunos sancionados por indisciplinas como las de no realizar bien las inspecciones a los depósitos de agua.

Sin embargo, continúa siendo una paradoja que la población, aun conociendo las medidas de prevención que debe practicar para cuidar su salud, mantenga actitudes que reflejan poca percepción del riesgo de enfermarse, enfermar a otras personas y hasta morir por dengue.

Así lo confirma Carilda Peña, Directora de Higiene y Epidemiología en la provincia, e insiste en que las puertas de las casas deben abrirse siempre al personal de la campaña, además de cumplir con el tiempo establecido una vez realizado el tratamiento adulticida.

La principal responsabilidad es de la población -insiste Peña- y es indispensable en esta batalla realizar el autofocal familiar de manera consciente, tapar los tanques herméticamente para que no entre el mosquito, y no botar el abate cuando se cambie el agua de los recipientes.

Los riesgos ambientales han sido identificados y se trabaja para minimizar el peligro.

Tanques bajos y elevados continúan siendo el principal albergue para el vector, entre ellos los de difícil acceso para las personas; también los microvertederos, obstrucciones y salideros, consecuencia en gran medida de las reparaciones hidráulicas que actualmente se acometen en esta ciudad.

Según publicó el periódico provincial Sierra Maestra, se creó en el territorio una brigada de 40 miembros para el tratamiento a los recipientes elevados inaccesibles, quienes han detectado unos 85 de este tipo y certificado el sellaje de 76.

El llamado es a mantener la vigilancia en las casas y centros de trabajo, responsables todos de la salud y calidad de vida de los que nos rodean.

 

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