Un incremento de focos de mosquito Aedes aegypti en viviendas y
centros laborales de esta ciudad, demuestra que todavía es
insuficiente la labor antivectorial que se realiza para reducirlos y
bajar la percepción de riesgo en la población.
En Santiago de Cuba se utilizan mensualmente 20 toneladas de
abate, valoradas monetariamente en unos mil 200 dólares cada una, en
tanto el gasto de combustible en la lucha química oscila de 30 mil a
60 mil litros, principalmente en los equipos de fumigación y en el
conocido "carro del humo".
Sin embargo, a pesar de las acciones que realizan las autoridades
sanitarias, del Gobierno y el Partido en la provincia, persisten las
violaciones e irresponsabilidades que crean al aegypti una cómoda
estancia y la posibilidad de reproducirse.
Se insiste en multiplicar las medidas en todas las dependencias
estatales, donde está orientada la constitución de brigadas de auto
focal para la vigilancia y control, que al decir de la situación
epidemiológica actual, no han logrado la efectividad que se
necesita.
Es responsabilidad de las administraciones realizar diariamente
el saneamiento dentro de la institución y en los alrededores, además
de los trabajos voluntarios colectivos los fines de semana, y
siempre que sea necesario.
En las últimas orientaciones se enfatizó en la realización de
matutinos especiales para abordar el comportamiento de cada entidad,
hacerlo desde los principales problemas que afectan y adecuar las
medidas que deben aplicarse en todos los lugares.
Persisten también deficiencias en los trabajadores de la Campaña
Antivectorial, algunos sancionados por indisciplinas como las de no
realizar bien las inspecciones a los depósitos de agua.
Sin embargo, continúa siendo una paradoja que la población, aun
conociendo las medidas de prevención que debe practicar para cuidar
su salud, mantenga actitudes que reflejan poca percepción del riesgo
de enfermarse, enfermar a otras personas y hasta morir por dengue.
Así lo confirma Carilda Peña, Directora de Higiene y
Epidemiología en la provincia, e insiste en que las puertas de las
casas deben abrirse siempre al personal de la campaña, además de
cumplir con el tiempo establecido una vez realizado el tratamiento
adulticida.
La principal responsabilidad es de la población -insiste Peña- y
es indispensable en esta batalla realizar el autofocal familiar de
manera consciente, tapar los tanques herméticamente para que no
entre el mosquito, y no botar el abate cuando se cambie el agua de
los recipientes.
Los riesgos ambientales han sido identificados y se trabaja para
minimizar el peligro.
Tanques bajos y elevados continúan siendo el principal albergue
para el vector, entre ellos los de difícil acceso para las personas;
también los microvertederos, obstrucciones y salideros, consecuencia
en gran medida de las reparaciones hidráulicas que actualmente se
acometen en esta ciudad.
Según publicó el periódico provincial Sierra Maestra, se creó en
el territorio una brigada de 40 miembros para el tratamiento a los
recipientes elevados inaccesibles, quienes han detectado unos 85 de
este tipo y certificado el sellaje de 76.
El llamado es a mantener la vigilancia en las casas y centros de
trabajo, responsables todos de la salud y calidad de vida de los que
nos rodean.