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Flores sobre el diamante
Preselección entrena en el Latino con
rigor similar a un equipo varonil. Hay lanzadoras que se acercan a
las 80 millas por hora
IRAMSY PERAZA FORTE Y
LUIS MIGUEL QUIÑONES, estudiantes de Periodismo
Durante siglos, la mujer ha sido subvalorada por la absurda
justificación de que sus potencialidades físicas no se igualan a las
de los hombres. Aún hoy, persisten tabúes que atentan contra el
desenvolvimiento de las féminas en ámbitos insospechados, pero el
avance, en pos de integrarlas a todas las actividades, es notable.
Jugadas
tan difíciles como estas realizan las peloteras.
En Cuba, el béisbol enriquece su palmarés con la incorporación de
ellas, que tienen ante sí el reto de ascender por la escalera de la
victoria.
Rectas,
curvas y cambios
"Trabajamos con muchachas de 12 años en adelante. Tratamos de que
las peloteras no hayan practicado antes el softbol. Preferimos
verlas partir de cero", precisó Pedro Mainade, entrenador de pitcheo.
La preselección la integran 36 mujeres, y se reducirá a 25 al
finalizar un tope de diez encuentros que se efectúan esta semana.
Con un promedio de edad entre 22 y 23 años, el colectivo posee
serpentineras que lanzan rectas, curvas y cambios de velocidad entre
78 y 79 millas, en tanto, las menos rápidas fluctúan entre 67 y 70.
Al igual que los varones, el béisbol para féminas contempla el
nocao, aunque en cinco entradas, pues los desafíos se extienden
hasta siete. Por ello, una monticulista puede realizar un promedio
de 80 envíos por partido. Internacionalmente, algunas han
sobrepasado las 80 millas, sobre todo las de Estados Unidos, Japón y
Canadá, principales potencias. En el cuerpo de tiradoras cubanas
—conformado por 12 jóvenes— solo tenemos a dos zurdas, agrega
Mainade.
Yusleidys
Charón, primera base, Todos Estrellas en el Panamericano.
Uno de los elementos esenciales en el que hacemos hincapié
durante el entrenamiento de cuatro horas diarias es en el aspecto
técnico-táctico: defensiva, ofensiva (el factor más débil de este
conjunto), ubicación, concentración y anticipación a la jugada. La
bateadora designada (con un bate de aluminio de menor peso que el de
los hombres) también se utiliza, señala el preparador.
"No existe ninguna diferencia entre el adiestramiento de un
equipo femenino y uno masculino, los ejercicios son los mismos, las
cargas también. Lo único que nosotros no ponemos mucho en práctica
es el trabajo con las pesas, aunque sí empleamos otros deportes
auxiliares", recalcó Lázaro López, jefe técnico de la preselección.
TODO
COMENZÓ EN EL 2003
Margarita Mayeta, metodóloga nacional y miembro de la Federación
Internacional de Béisbol (IBAF, por sus siglas en inglés) en la rama
femenina, asegura que todo comenzó en el 2003 con la intención de
difundir esta disciplina entre las mujeres, para lo que se contó con
el apoyo de la FMC y del INDER.
El
entrenador Lázaro López observa atentamente el desempeño de la
torpedera Yaluanis Cervantes.
"Una de las primeras experiencias fue en la segunda Olimpiada del
Deporte Cubano, con las escuadras Occidentales, Centrales y
Orientales. A partir del 2004 se ha efectuado anualmente la Copa 8
de Marzo, en Santiago de Cuba. Aquella edición la animaron Ciego de
Ávila, Granma, Ciudad de La Habana y las locales. También
desarrollamos la Copa 26 de Julio, en Ciego de Ávila", precisó
Mayeta.
En el 2006, las muchachas jugaron por vez primera en un torneo
internacional, en el Mundial de Taipei de China, donde enfrentaron a
los principales elencos del mundo y concluyeron sextas, en certamen
ganado por Estados Unidos.
En el Panamericano, celebrado recientemente en Venezuela, tomaron
parte cuatro países: República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y las
anfitrionas, y las nuestras alcanzaron medallas de bronce. Tres
atletas se ubicaron en el Todos Estrellas (Yusleidys Charón, primera
base; Dayana Batista, camarera, y Yairis Díaz, jardinera izquierda)
y Yaluanis Cervantes, torpedera, comandó el departamento de bases
robadas.
Yairis
Díaz, una de las buenas bateadoras de la preselección.
En febrero se llevará a cabo un tope de preparación en Cuba,
entre dos escuadras canadienses, una de Venezuela y dos anfitrionas,
que servirá de preparación para el Campeonato Mundial, en Estados
Unidos, en la última semana de julio y primera de agosto.
Después vendrán la quinta edición de la Copa 8 de Marzo, la
Olimpiada Nacional del Deporte Cubano (abril-mayo), y la Copa 26 de
Julio.
Entre estas muchachas hay quienes son madres; otras han
postergado las tareas hogareñas, y no faltan las que combinan el
estudio con su pasión por el béisbol. Esos esfuerzos no hacen la
diferencia, también forman parte de la vida. |