Más de 40 proyectos se ejecutan en pequeñas comunidades de Cuba
dirigidos, entre otros aspectos, a la conservación de los
ecosistemas, rescate de la diversidad y detención de la degradación
de los suelos.
Un rol protagónico desempeñan los residentes de cada sitio,
quienes identifican los problemas y proponen soluciones viables
teniendo en cuenta también sus propios intereses.
Fabio Fajardo, coordinador nacional del Programa de Pequeñas
Donaciones (PPD) del Fondo para el medio Ambiente Mundial, explicó a
la AIN que el cambio conductual de los pobladores y el afán de
incidir en el beneficio de la naturaleza es el mayor logro de este
trabajo.
En todos los casos las labores tienen beneficios económicos para
los habitantes, como es el caso de la electrificación con paneles
fotovoltaicos, de la comunidad San Narciso, en las montañas de
Cienfuegos, agregó. Paralelamente -precisó- se mejoraron las vías de
acceso al poblado, y la luz eléctrica permitió la rehabilitación de
un campamento para aumentar el número de trabajadores que apoyan la
cosecha cafetalera.
Osmani Vilches, administrador de la bodega de esa localidad,
convertido en permanente colaborador, comentó a la AIN que conjuga
su trabajo con el cuidado del equipo generador de energía, y que de
manera general cada vecino tiene una función diferente.
En San Narciso tenemos un Círculo de Interés con los niños de la
primaria, mediante el cual mostramos los beneficios de las fuentes
alternativas de energía para el medioambiente, e incentivamos así a
las nuevas generaciones para que continúen nuestra labor, afirmó.