Graduado del Instituto Superior de Arte (ISA), Haskell llamó la
atención del legendario Compay Segundo cuando integraba el Quinteto
de Maderas de La Habana, y el autor del mítico Chan Chan no
vaciló en ficharlo para su grupo, junto a los otros clarinetistas de
Maderas..., Rafael Inciarte y Rosendo Nardo. Desde entonces la
orquesta de Compay desplegó una sonoridad que el maestro Leo Brouwer
definió como "Son de Cámara". Más adelante, tras su debut en el
teatro Amadeo Roldán como director de la agrupación Ensamble de
Vientos Nueva Camerata, el profesor del Conservatorio Superior de
Música de París, Richard Vieille, ponderó la depurada técnica y
versatilidad de su alineación, y la Diva del Buenavista Social Club,
Omara Portuondo, le manifestó su interés en colaborar en su primer
disco en fase de preparación bajo el nombre Suite-Géneris.
Por si esto fuera poco, el maestro Harold Gramatges estudió la
música del Ensamble con su habitual genio creativo. Y la "explicó":
"Uno de los detalles más importantes que resaltan en esta
agrupación, es el sonido propio y bello que posee cada uno de sus
miembros, quienes le imprimen de conjunto una homogeneidad tímbrica
y cálida a este novedoso formato, en estrecha relación con el
equilibrio técnico que dominan y con el que abordan muy
versátilmente, los diferentes estilos de la música que se
propongan".
Todo ello "envalentonó" a Haskell a lanzarse a la conquista del
mundo de la mano del Ensamble de Vientos Nueva Camerata, compuesta,
además, por Lena Ross (Flauta), Yarilé Fernández (Oboe), Dianis Catá
(Clarinete Bajo) y Gerardo Portillo (Corno), intérpretes que han
demostrado, con una técnica elegante y virtuosa, su capacidad para
entrar en un cuerpo a cuerpo espiritual tanto con los héroes de la
música clásica universal como con grandes nombres de la tradición
rítmica cubana.
Horas antes de ofrecer uno de sus más recientes conciertos,
Haskell reveló a Granma las inquietudes musicales que lo
llevaron a convertirse en el padre de esta interesante criatura
sonora.
"Yo había trabajado en el Quinteto de Viento de La Habana, el
Quinteto de Clarinetes Ebony Concert, y el Quinteto de Maderas de La
Habana. Cuando tocaba en este último, Compay Segundo me invita a
participar, junto a otros clarinetistas, en su disco Calle
Salud, y desde ese momento pasamos a integrar su grupo. Tiempo
después se me ocurre alternar mi trabajo en la orquesta de Compay
con la fundación de mi propio proyecto, una especie de taller
tímbrico–sonoro constituido a partir del formato de los quintetos
clásicos. Pero provisto de una estructura diferente que me
permitiera la posibilidad de armar desde un trío hasta una pequeña
banda de cámara de viento."
"Para elaborar nuestro repertorio partimos del estudio de obras
de los padres del quinteto clásico. Pero como nuestro formato es
atípico, posee una dotación de instrumentos diferentes que nos
permite cubrir un diapasón bastante amplio que pasa por lo clásico y
lo popular. Incluso estamos preparando una conga de cámara para
quinteto de viento, escrita por el maestro Félix Darío Morgan,
cornista de la Orquesta Sinfónica Nacional. La obra describe la
evolución de la conga desde que nace en el barrio hasta que termina
en la calle en la madrugada. A pesar del poco tiempo de creado
nuestro grupo, nos ha conmovido mucho la acogida y el reconocimiento
del público, en un género donde la masividad es muy limitada."