Cerca de 900 mil personas fueron vacunadas en Cuba contra la
gripe estacional en una campaña que fomentó el Ministerio de Salud
Pública (MINSAP) para proteger a grupos vulnerables.
La estrategia, que abarcó a todo el país, permitió inmunizar a
los mayores de 75 años de edad, así como jóvenes entre 20 y 24 años
con padecimientos de asma severa, diabéticos, pacientes con
insuficiencia renal crónica sometidos a diálisis y hemodiálisis,
fundamentalmente.
También, los recluidos en hogares de ancianos e impedidos
físicos, y los trabajadores vinculados a labores avícolas y
porcinas, reporta Prensa Latina.
Expertos del MINSAP explicaron que la vacuna, adquirida a través
de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), fue aplicada en
una sola dosis a través del sistema primario de atención médica en
toda la nación.
Desde hace algunos años el país realiza un esfuerzo para vacunar
a las personas más propensas a padecer gripe o influenza estacional,
y evitar complicaciones en estos grupos seleccionados, estrategia
dirigida a afianzar uno de los principales derechos humanos, el
libre acceso a los servicios de salud.
Para los cubanos puede parecer solo una campaña de vacunación,
una acción más de prevención de salud a las que están habituados
desde hace 50 años.
Gracias a la voluntad política del Estado y al perfeccionamiento
del programa cubano de inmunización, conformado por 11 vacunas -ocho
de ellas de producción nacional- los niños y jóvenes están
protegidos contra 13 afecciones prevenibles.
Asimismo, ha permitido erradicar nueve enfermedades infecciosas:
poliomielitis, paludismo, tosferina, rubéola, tétanos neonatal,
difteria, sarampión, síndrome de rubéola congénita y
meningoencefalitis posparotiditis.
Además, el tétanos, las infecciones por Haemophilus influenzae
tipo B, hepatitis B y meningitis meningoccócica reportan tan bajas
tasas de incidencia que dejaron de constituir un problema sanitario.
Desde sus inicios el programa se caracterizó por su cobertura a
toda la población -a diferencia de muchos países que dirigen la
vacunación solo a los niños y las embarazadas- su integración con la
atención primaria de salud, y el aseguramiento totalmente gratuito.
Todo ello forma parte de los logros alcanzados por el sistema de
salud cubano a lo largo de cinco décadas, que ha permitido que el
país ostente hoy una de las más bajas tasas de mortalidad infantil
de la región de las Américas, 4,7 por cada mil nacidos vivos.
De igual forma ha incidido en el aumento de la esperanza de vida
al nacer: 77,97 años (80,02 años para las mujeres y 76,00 años para
los hombres).
La aplicación y desarrollo de las tecnologías más avanzadas de
diagnóstico y tratamiento, así como la industria de reactivos,
medicamentos y otros productos biotecnológicos, forman parte también
de los beneficios obtenidos, sin olvidar la estrategia de formación
de recursos humanos.
Desde 1959 a la fecha se han graduado más de 95 mil médicos, 13
mil 806 estomatólogos, 37 mil 652 licenciados en enfermería y mil
245 licenciados en tecnología de la salud.
En la actualidad laboran en el sector más de 400 mil
profesionales y técnicos.