PINAR DEL RÍO.— Con una tasa de 3,9 por cada mil nacidos vivos,
Pinar del Río registra actualmente el índice de mortalidad infantil
más bajo de su historia.
A punto de finalizar el 2009, año marcado por la aparición del
virus de la influenza A H1N1, particularmente agresivo con las
embarazadas, este indicador constituye una prueba de la eficacia del
sistema de salud cubano.
Para el doctor Gabino Armand, director provincial del Programa
Materno Infantil, el resultado se debe en gran medida a la
reorganización de la atención primaria de salud.
"Ha sido determinante el trabajo coordinado desde la base hasta
el nivel hospitalario, la permanencia del médico de la familia en
los consultorios y la profesionalidad de quienes se desempeñan en
las áreas de atención a pacientes graves, especialmente en las
terapias intensivas neonatales y pediátricas."
El especialista destacó también el completamiento y
fortalecimiento de las consultas de genética, el estrecho
seguimiento de los casos que pueden aportar morbilidad, y la
atención diferenciada a las pacientes de las zonas montañosas.
Junto al descenso inédito de la tasa de mortalidad infantil, en
Vueltabajo resalta el hecho de que no se reporte hasta el momento
ninguna muerte materna, un logro atribuido sobre todo al trabajo
sistemático con las embarazadas, principalmente con aquellas que
presentan algún tipo de riesgo.
Estos valores, superiores a los de no pocas naciones
desarrolladas, se unen a unos 400 nacimientos más que los
registrados el año pasado (7 776 hasta la tarde del martes).
La cifra más baja hasta entonces de este importante indicador de
salud en Pinar del Río, era de 4,7 por cada mil nacidos vivos y fue
alcanzada en 2004.