En todas las instancias de este órgano del Estado existen
fiscales facultados para comprobar el cumplimiento de la legalidad
en cualquier centro de reclusión, internamiento o de detención. Así
garantizan el respeto a los derechos individuales de los internos y,
en particular, la legalidad de la ejecución de las condenas.
Para ello —explicó a Granma la máster en Derecho Hortensia
Bonachea Rodríguez, directora de Control de la legalidad en los
establecimientos penitenciarios de la Fiscalía— utilizan dos vías
fundamentales: una directa, a través de visitas a los
establecimientos penitenciarios y locales de detención, y otra
indirecta, consistente en la queja o reclamación del propio
interesado o por intermedio de una tercera persona. "Trabajamos las
investigaciones bajo un enfoque dirigido a lograr la
multilateralidad ".
Campamento
Ayagán, en la provincia de Villa Clara, uno de los centros de la
Tarea Confianza.
Al detectar irregularidades el fiscal emite una resolución
encaminada a restablecer la legalidad quebrantada, la cual es de
obligatorio cumplimiento por parte del órgano, autoridad o
funcionario al cual va dirigida. Si la violación constituye un
presunto hecho delictivo, se realizan las acciones preliminares y se
trasladan a la Fiscalía Militar, donde serán investigadas y
procesadas en correspondencia con lo establecido en la Ley de los
delitos militares.
Con el triunfo revolucionario comenzó un proceso de
transformaciones encaminado al mejoramiento de las condiciones
humanas de los privados de libertad. Este alcanzó dimensiones
cualitativa y cuantitativamente superiores a partir del año 2000,
como expresión de la Batalla de Ideas, la cual incentivó la
masificación de la educación y la cultura en las prisiones.
Estos centros, subrayó la Fiscal, se han convertido en lugares
multiplicadores de oportunidades para el desarrollo del recluido,
quien conserva todos sus derechos, excepto los perdidos como
consecuencia específica de su privación de libertad.
—¿Pudiera ilustrar esas transformaciones?
Una importante está relacionada con la organización de un
subsistema educacional en las prisiones para la enseñaza general y
la capacitación técnica en oficios, de manera gratuita. Se les
garantizan además los estudios en función, fundamentalmente, de las
capacidades de cada interno.
En el año 2001, como parte del proyecto de reincorporación, se
creó en la capital el centro experimental San Francisco de Paula
para jóvenes de entre 16 y 21 años de edad, condenados por primera
vez. Se trata de una instalación sin rejas ni seguridad, donde se
aplica un programa caracterizado por un alto componente de
instrucción escolar y capacitación técnica. Estos resultados se han
generalizado y hoy existen instituciones similares en todo el país.
No podemos desconocer la organización en las prisiones del
subsistema de atención médica y estomatológica, primaria y
especializada, para atender a los reclusos, sustentado en una red
que abarca hospitales, puestos y postas médicas, equipamiento y
abastecimiento de medicamentos.
Además, los internos mantienen comunicación sistemática con sus
familiares, mediante visitas, uso de pabellones conyugales,
contactos telefónicos y por correspondencia. Son beneficiados con
pases o visitas especiales al hogar sin custodia y, en caso de
enfermedad grave o muerte de parientes allegados, tienen derecho a
ser conducidos o autorizados a ir al lugar. Todo ello es verificado
por los fiscales en el ejercicio de sus funciones.
El sistema penitenciario comprende también la aplicación de un
régimen progresivo como método para el cumplimiento de las sanciones
privativas de libertad, dirigido a estimular el comportamiento
positivo observado por los internos, mediante la disminución gradual
del rigor penitenciario. Este les permite obtener rebajas de sanción
cada año por buena conducta como requisito esencial, la transición
desde los regímenes de mayor a menor severidad, la modificación de
condenas privativas de libertad y, finalmente, la libertad
condicional, asegurándose así su adecuado proceso de reinserción
social.
Existe, además, un procedimiento para enfrentar las indisciplinas
cometidas por los internos. Con tal propósito, se crea un Consejo
Disciplinario que las analiza colegiadamente y aplica medidas
proporcionales a la infracción, las cuales no pueden afectar los
derechos relacionados con la alimentación, el vestuario, asistencia
médica y estomatológica, enseñanza general, contacto con su familia,
recibir la visita de abogados, remuneración económica u otros. Los
implicados pueden exponer sus argumentos y realizar la reclamación
correspondiente.
En nuestras visitas hemos constatado el esfuerzo que se realiza
actualmente en la construcción y reparación de locales con
apropiadas condiciones de internamiento. Ejemplo de ello lo
constituyen los campamentos de la Tarea Confianza y los de Estudio y
Trabajo Municipales. Son centros de nuevo tipo en los que los
sancionados permanecen en condiciones abiertas y se vinculan
laboralmente en obras constructivas y a la producción de alimentos,
con adecuada remuneración económica.
En nuestro país el trabajo constituye uno de los eslabones
primordiales para la rehabilitación de los que han infringido la Ley
Penal y tiene un carácter voluntario.
A propósito, en el año 2007 se promulgó el Decreto Ley 243 el
cual establece que los sancionados que trabajan, fuera o dentro de
centros penitenciarios, tienen derecho a obtener las prestaciones
monetarias por el régimen de seguridad social en caso de enfermedad
o accidente de origen común o de trabajo, maternidad, invalidez y
vejez. Además, a los efectos de la jubilación, se les considera como
tiempo de servicio el laborado durante el cumplimiento de la sanción
penal.
Otra de las conquistas del sistema fue la promulgación de una
resolución que regula el procedimiento para la incorporación laboral
de los egresados de centros penitenciarios, así como de las personas
sujetas a condenas sin internamiento. Todos tienen asegurada su
ubicación, evitando así la estigmatización.
En opinión de la máster Hortensia Bonachea, la experiencia cubana
en el perfeccionamiento del sistema penitenciario evoluciona con la
voluntad de lograrlo y con la convicción de superar las
deficiencias, a partir del principio de reforzar el cumplimiento de
los derechos fundamentales de las personas privadas de libertad.
Nuestro paradigma fundamental, subrayó, ha sido el respeto a los
instrumentos juridicos, y si lo hemos logrado obedece en buena
medida a la voluntad política de nuestros dirigentes.