Útiles cacharreros

Los trabajadores del Combinado de Refrigeración Comercial de Granma recuperan y alargan la vida de diferentes equipos

Sara Sariol Sosa

GRANMA.— Para Luis Amargós Berenguer, los trabajadores que él dirige, en el único combinado de refrigeración comercial con que cuenta esta provincia, tienen como mayor virtud la de ser cacharreros.

Foto del autorCon el ingenio del colectivo y las facilidades tecnológicas el Combinado puede ampliar sus prestaciones.

Aunque el calificativo, desde el punto de vista lingüístico sea poco o nada sugerente, para Amargós encierra un gran significado, o mejor, sintetiza el esfuerzo de un colectivo con voluntad para rescatar equipos en cuya adquisición el país invierte estimables sumas de dinero, y al romperse no pocas veces paran arrinconados en cualquier entidad porque no siempre disponen de las piezas de repuesto o del personal técnicamente capacitado para recuperarlos.

A la disposición de ese grupo, a sus constantes inventivas, le debe el combinado, integrado a la Empresa de Servicios Técnicos Personales y del Hogar del territorio, haberse mantenido activo durante muchos años, incluso en aquellos en que por una mejor situación de la economía nacional nos dábamos el lujo de sustituir por otros nuevos los equipos inhabilitados en lugar de repararlos.

LO QUE POR ABUNDANCIA DESECHAS...

Amargós Berenguer ha administrado este combinado —con servicios de reparación, mantenimiento y montaje de equipos de climatización y refrigeración— durante 25 años, de los poco más de 30 que tiene de creado. Por eso, puede hablar con propiedad del derrotero de la actividad, de sus altas y bajas, de momentos en que fue imprescindible o cuando prácticamente fue ignorado.

Este técnico medio en electricidad con vasta experiencia recuerda que en los tiempos de bonanza se desechaban cientos de máquinas recuperables de equipos de refrigeración grandes y pequeños (comerciales y domésticos), pero con la entrada del periodo especial se hizo necesario buscar alternativas diversas para rescatarlos.

"Aquí, por ejemplo, cada año se le devolvía utilidad a unos 500 refrigeradores domésticos y a otra cifra similar de equipos comerciales pertenecientes al sector del comercio, la gastronomía y los servicios.

"Con la ventaja de disponer de las herramientas necesarias, reconstruíamos las estructuras metálicas, corregíamos la parte mecánica, enrollábamos los motores y hasta fabricábamos neveras muy resistentes y duraderas, todo con un gran aporte al país."

Según los trabajadores del combinado (17 en total), esas labores de reparación con precios ventajosos para las entidades, y que prácticamente desaparecieron hace un quinquenio atrás con la entrada de modernos equipos adquiridos en moneda libremente convertible, ahora retornan con fuerza dadas las actuales circunstancias económicas.

El colectivo encabezado por Amargós, renovado hoy con varios jóvenes (mecánicos, torneros, electricistas...) graduados de escuelas técnicas, quedó constituido como brigada hace unos 45 días atrás con la misión de reactivar gran cantidad de equipos defectuosos de las unidades del Comercio y la Gastronomía, aunque también pueden prestar servicio a otros organismos.

Filtros, válvulas, bujes, evaporadores, condensadores y otros disímiles accesorios se sustituyen, reparan, rectifican con el quehacer innovador de esa fuerza que en el citado lapso ha recuperado una veintena de grandes aparatos de refrigeración comercial, mientras cada semana reactiva hasta 70 equipos pequeños o domésticos, que sustituirlos por otros nuevos le costaría al país una considerable suma de dinero.

Sin embargo las entidades beneficiadas reciben la prestación a bajo costo (el Combinado ingresa alrededor de 10 000 pesos mensuales por ese concepto), en tanto el mayor impacto, como asegura Luis Amargós, está en lo social, pues esos refrigeradores o neveras rescatadas están dispuestos para el servicio que recibe la población en carnicerías, restaurantes y cremerías, entre otras unidades de varios municipios granmenses.

Hoy la Empresa de Servicios Técnicos Personales y del Hogar de Granma, estudia la posibilidad de crear una unidad básica que se encargue, entre otras funciones, de identificar en todo el territorio cuántos equipos están desactivados y pueden rescatarse con pequeñas inventivas.

De inmediato incluirá, además, en su quehacer la recuperación de selectores de tiempo de las ollas entregadas como parte de la Revolución Energética (ahora se cambian cuando hay en existencia en los talleres creados para tales encargos), una experiencia puesta en práctica en la provincia de Cienfuegos.

Sin embargo las potencialidades del Combinado pueden ampliarse incalculablemente si por ejemplo se retomaran los trabajos de enrollado de motores de todo tipo y no solo de aparatos de refrigeración, labor que hoy solo realizan los cuentapropistas.

Se trata de alargar la vida útil de costosos equipos que se adquieren para actividades diversas, y de paso aprovechar mejor el potencial humano que la Revolución forma en sus escuelas técnicas.

 

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