Aunque el calificativo, desde el punto de vista lingüístico sea
poco o nada sugerente, para Amargós encierra un gran significado, o
mejor, sintetiza el esfuerzo de un colectivo con voluntad para
rescatar equipos en cuya adquisición el país invierte estimables
sumas de dinero, y al romperse no pocas veces paran arrinconados en
cualquier entidad porque no siempre disponen de las piezas de
repuesto o del personal técnicamente capacitado para recuperarlos.
A la disposición de ese grupo, a sus constantes inventivas, le
debe el combinado, integrado a la Empresa de Servicios Técnicos
Personales y del Hogar del territorio, haberse mantenido activo
durante muchos años, incluso en aquellos en que por una mejor
situación de la economía nacional nos dábamos el lujo de sustituir
por otros nuevos los equipos inhabilitados en lugar de repararlos.
Amargós Berenguer ha administrado este combinado —con servicios
de reparación, mantenimiento y montaje de equipos de climatización y
refrigeración— durante 25 años, de los poco más de 30 que tiene de
creado. Por eso, puede hablar con propiedad del derrotero de la
actividad, de sus altas y bajas, de momentos en que fue
imprescindible o cuando prácticamente fue ignorado.
Este técnico medio en electricidad con vasta experiencia recuerda
que en los tiempos de bonanza se desechaban cientos de máquinas
recuperables de equipos de refrigeración grandes y pequeños
(comerciales y domésticos), pero con la entrada del periodo especial
se hizo necesario buscar alternativas diversas para rescatarlos.
"Aquí, por ejemplo, cada año se le devolvía utilidad a unos 500
refrigeradores domésticos y a otra cifra similar de equipos
comerciales pertenecientes al sector del comercio, la gastronomía y
los servicios.
"Con la ventaja de disponer de las herramientas necesarias,
reconstruíamos las estructuras metálicas, corregíamos la parte
mecánica, enrollábamos los motores y hasta fabricábamos neveras muy
resistentes y duraderas, todo con un gran aporte al país."
Según los trabajadores del combinado (17 en total), esas labores
de reparación con precios ventajosos para las entidades, y que
prácticamente desaparecieron hace un quinquenio atrás con la entrada
de modernos equipos adquiridos en moneda libremente convertible,
ahora retornan con fuerza dadas las actuales circunstancias
económicas.
El colectivo encabezado por Amargós, renovado hoy con varios
jóvenes (mecánicos, torneros, electricistas...) graduados de escuelas
técnicas, quedó constituido como brigada hace unos 45 días atrás con
la misión de reactivar gran cantidad de equipos defectuosos de las
unidades del Comercio y la Gastronomía, aunque también pueden
prestar servicio a otros organismos.
Filtros, válvulas, bujes, evaporadores, condensadores y otros
disímiles accesorios se sustituyen, reparan, rectifican con el
quehacer innovador de esa fuerza que en el citado lapso ha
recuperado una veintena de grandes aparatos de refrigeración
comercial, mientras cada semana reactiva hasta 70 equipos pequeños o
domésticos, que sustituirlos por otros nuevos le costaría al país
una considerable suma de dinero.
Sin embargo las entidades beneficiadas reciben la prestación a
bajo costo (el Combinado ingresa alrededor de 10 000 pesos mensuales
por ese concepto), en tanto el mayor impacto, como asegura Luis
Amargós, está en lo social, pues esos refrigeradores o neveras
rescatadas están dispuestos para el servicio que recibe la población
en carnicerías, restaurantes y cremerías, entre otras unidades de
varios municipios granmenses.
Hoy la Empresa de Servicios Técnicos Personales y del Hogar de
Granma, estudia la posibilidad de crear una unidad básica que se
encargue, entre otras funciones, de identificar en todo el
territorio cuántos equipos están desactivados y pueden rescatarse
con pequeñas inventivas.
De inmediato incluirá, además, en su quehacer la recuperación de
selectores de tiempo de las ollas entregadas como parte de la
Revolución Energética (ahora se cambian cuando hay en existencia en
los talleres creados para tales encargos), una experiencia puesta en
práctica en la provincia de Cienfuegos.
Sin embargo las potencialidades del Combinado pueden ampliarse
incalculablemente si por ejemplo se retomaran los trabajos de
enrollado de motores de todo tipo y no solo de aparatos de
refrigeración, labor que hoy solo realizan los cuentapropistas.
Se trata de alargar la vida útil de costosos equipos que se
adquieren para actividades diversas, y de paso aprovechar mejor el
potencial humano que la Revolución forma en sus escuelas técnicas.