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La Coordinadora de Cristianos de Base de Madrid reclamó hoy aquí al
gobierno de Estados Unidos la inmediata excarcelación de
cinco activistas cubanos contra el terrorismo, quienes
sufren injusta prisión desde hace 11 años.
En una extensa declaración, las comunidades cristianas de base,
con fuerte arraigo en numerosos sectores de la sociedad española,
respaldaron la causa de
Gerardo Hernández,
René González,
Ramón Labañino,
Antonio Guerrero y
Fernando González.
El arresto de esos ciudadanos se produjo en un clima de extrema
tensión derivado del injustificable bloqueo que Estados Unidos
impuso a Cuba en la década de 1960, por el simple hecho de adoptar
un régimen político diferente al norteamericano, recordó el texto.
La organización religiosa, que trabaja con la población sobre
preceptos distintos a los tradicionales de la Iglesia católica, hizo
público su pronunciamiento en ocasión de la visita a España de Olga
Salanueva y Adriana Pérez, esposas de René y Gerardo,
respectivamente.
Ambas mujeres asistieron a un emotivo acto de solidaridad con Los
Cinco, como son conocidos esos luchadores en las campañas
internacionales por su liberación, que la coordinadora cristiana
organizó en una parroquia del populoso barrio madrileño de Vallecas.
Los Cristianos de Base condenaron el atropello que este caso
supone y su contradicción frente a los valores universales de la
paz, la democracia y la solidaridad en los cuales debe cimentarse
cualquier proyecto de sociedad y las relaciones entre los pueblos.
Su delito real, argumentaron, consistió en obtener información de
grupos que en Miami preparaban atentados terroristas contra la isla
para minar la credibilidad del gobierno cubano y sembrar el pánico
entre la población.
La tarea de esos hermanos fue únicamente la de prevenir tales
acciones terroristas y, sin embargo, sobre ellos recayó un proceso
policial y judicial plagado de irregularidades, apuntaron los
creyentes.
Entre esas anomalías mencionaron la falta de garantías
procesales, obstáculos al ejercicio del derecho de defensa,
dispersión carcelaria, torturas en la prisión e incomunicación entre
los encausados y sus familiares o sus abogados.
En consecuencia, requirieron la urgente puesta en libertad de Los
Cinco a la espera de un nuevo proceso respetuoso con los derechos
humanos y las normas internacionales.
Solicitaron al gobierno y a la justicia estadounidenses la
revisión imparcial del caso, corrigiendo todas las irregularidades
registradas hasta la fecha y respetando las conclusiones de la
Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Los cristianos instaron a las autoridades españolas y de la Unión
Europea a que, lejos de la tradicional sumisión ante la
administración norteamericana, intervengan en dicho proceso para
conseguir la exoneración de los detenidos.
Una exhortación similar hicieron a la Conferencia Episcopal
española y a la Secretaría de Estado del Vaticano para que, en base
a principios éticos mínimos, se pronuncien de manera pública a favor
de justicia para los Cinco jóvenes de la isla.
Del mismo modo llamaron a todos los colectivos devotos, sensibles
a la responsabilidad de laborar con los pobres y marginados, a
solidarizarse con estos hermanos encarcelados por el delito de haber
trabajado por la paz y contra la violencia.
Reconocemos ésta como una más de las causas de los perseguidos
por la justicia, y una oportunidad concreta para comprometernos a
mantener ojos y oídos abiertos a la compasión evangélica y al
trabajo incesante por la igualdad, reza el texto.
Desde esa conciencia, concluyen los fieles de la Iglesia de Base,
nos declaramos dispuestos a colaborar en las campañas que se
organicen en nuestro país para bregar por la libertad de Gerardo,
René, Antonio, Fernando y Ramón y denunciar su ilegal encierro.