...un
día de derrota, uno de los tantos días de derrota que tuvimos que
afrontar. Nos habían sorprendido; en la huida yo perdí mi mochila,
alcancé a salvar la frazada nada más, y nos reunimos en un grupo
disperso. Fidel había salido con otro grupo. Quedamos unos 10 o 12.
Y había más o menos una ley no escrita de la guerrilla que aquel que
perdía sus bienes personales, lo que todo guerrillero debía llevar
sobre sus hombros, pues debía arreglárselas. Entre las cosas que
había perdido estaba algo muy preciado para un guerrillero: las dos
o tres latas de conserva que cada uno tenía en ese momento.
Al llegar la noche, con toda naturalidad cada uno se aprestaba a
comer la pequeñísima ración que tenía, y Camilo —viendo que yo no
tenía nada que comer, ya que la frazada no era un buen alimento—
compartió conmigo la única lata de leche que tenía; y desde aquel
momento yo creo que nació o se profundizó nuestra amistad.
(Palabras pronunciadas por el comandante Ernesto Che Guevara,
Ministro de Industria, en el acto homenaje a Camilo Cienfuegos).