|
Una experiencia en la construcción (II)
Adelantos, pero con mesura
Tras la aplicación del doble turno de trabajo
conjugado con el pago por resultados en algunas construcciones,
Granma continúa indagando en la significación de este sistema
encaminado a elevar la productividad
Yaima Puig
Meneses
Muchos cubanos ven con escepticismo cuando la prensa alude al
adelanto en una obra de la construcción. Piensan en las labores
maratónicas de último momento, las entregas inconclusas o las
reparaciones asociadas, casi siempre, a una pésima calidad en las
edificaciones. Lamentablemente, el engranaje de la mayoría de las
obras funciona de esa forma; desactivarlo, es hoy un reto de vital
importancia para el desarrollo económico cubano.
Así
luce hoy el Kike-Kcho.
La conjugación, desde diciembre del 2008, del doble turno de
trabajo —de ocho horas cada uno— y el pago por resultados en algunas
obras de la construcción, pretende, entre otros objetivos, el
acortamiento de los plazos de las inversiones, la disminución de los
costos fijos y la reducción de gastos asociados a la mala calidad.
UN ADELANTO PROVECHOSO
Margarita Fernández, directora de la unidad contratista que
labora en la ampliación del Hotel Paradisus en Varadero, reitera que
"no creía en el sistema del doble turno, pero con los meses he
comprendido su operatividad. En esta obra, por ejemplo, teníamos un
atraso de unos cuantos meses de acuerdo con la planificación
inicial, y ahora ya lo hemos recuperado. Yo sé que no vamos a poder
terminar antes, pues depende de los contratos de importaciones que
ya teníamos con diferentes firmas, pero creo que en una obra en la
que desde el inicio se aplique la modalidad, los resultados pueden
ser mejores".
El
momento de los detalles finales también requiere de un cuidado
exquisito.
La reducción del tiempo de ejecución resulta ser uno de los
beneficios que deja el sistema. Para que se tenga una idea, la
construcción del Hotel Mangón comenzó en abril de este año con la
implementación de este sistema de trabajo; en ese mismo mes se
reportó un sobrecumplimiento del 110%, informa Douglas Bouza,
responsable de gestión de contrato del MICONS.
Actualmente, la obra se encuentra a un 32% de su ejecución y ya
se constata un adelanto de 30 días en la Zona A y 45 en la B. De
igual forma, la ampliación del Hotel Paradisus comenzó en abril del
2008 y, para esa fecha, los plazos de ejecución lograban cumplirse
como promedio en 15 meses, luego del inicio en diciembre del doble
turno, se acorta a 13 meses, según datos ofrecidos por directivos de
la obra.
"Hasta el cierre de mayo, se había logrado un ahorro por costos
fijos de 421 000 pesos en el acortamiento de la obra", enfatiza
Francisco Gutiérrez, director de la unidad inversionista.
Kike-Kcho, el restaurante de la Marina Gaviota-Varadero, es la
primera instalación concluida con la implementación de este sistema.
Su inicio, en septiembre del 2008, fue bajo el anterior método de
trabajo; sin embargo, en diciembre se comenzó a aplicar el doble
turno y los avances fueron notables.
"Estaba previsto culminar la obra en ocho meses, pero logramos la
terminación en apenas cinco meses y 17 días. Este sistema costó 166
723 dólares y 43 000 pesos en moneda nacional en gastos adicionales
de fuerza de trabajo, transporte, iluminación nocturna y condiciones
de vida de los constructores, pero el nuevo estilo nos reporta
beneficios, pues se trabaja más y se reducen los costos fijos de la
obra", precisa Miosoty Arcine, directora de esta unidad
inversionista.
Por lo general, las normas de cada jornada se sobrecumplieron
porque el obrero sintió motivación por el trabajo; no obstante, a
pesar de los beneficios, la realidad demostró que podían
aprovecharse muchos más detalles. El mobiliario, por ejemplo, es
completamente de importación, se hizo en Colombia y los mismos
fabricantes extranjeros reconocen que con los equipos existentes en
Cuba, podrían hacerse maravillas si de verdad nos lo propusiéramos.
En marzo del presente año, el restaurante comenzó a prestar
servicios; de haber continuado con el anterior sistema de trabajo no
hubiera podido abrir aún sus puertas. He ahí la importancia de, sin
olvidar la calidad, culminar cuanto antes las obras previstas para
más rápido obtener beneficios, concluye Miosoty Arcine.
LA RAPIDEZ NO BASTA
Este nuevo método de trabajo ha venido a demostrar cuánto tiempo
suele perderse en las construcciones cubanas por falta de
organización del trabajo: equipos inutilizados, hombres recostados a
una columna mirando trabajar a otros, y un sinfín de hechos que,
inobjetablemente, se vuelven centro de atención y comentarios.
"(...) he llegado a la conclusión de que hay que cambiar
radicalmente los métodos y estilos de trabajo de los inversionistas,
proyectistas, constructores, suministradores..., nos hemos habituado
a ser ‘expertos’ en dar reuniones, mítines, asambleas, lanzar
consignas, hacer compromisos de terminación de obras como ‘saludo’ a
fechas históricas que casi nunca se cumplen y en las pocas veces que
se logran, ha sido en detrimento de la calidad, ejemplos sobran en
todo el país y los constructores, mejor que nadie, los conocen
(...)", decía el Segundo Secretario del Partido, Raúl Castro Ruz,
en julio de 1999; y hoy, diez años después, sus palabras continúan
siendo, lamentablemente, una realidad.
Inmerso en un extenso programa inversionista, en tareas
económicas y sociales, el país demanda una mayor eficiencia tanto en
los plazos de entrega como en la calidad de las obras concluidas.
Los continuos incumplimientos en el arribo de materiales, los
atrasos en la ejecución, la desorganización y la falta de control de
los proyectistas, contratistas, inversores y de los propios
constructores, representan numerosos recursos derrochados,
inmovilizados o propensos a destinos ajenos a las necesidades del
Estado. En tales condiciones no hay productividad que se "salve".
Bajo este entramado subyacen también otros factores no siempre
tan visibles y de cuya presencia no todos tienen aún plena
conciencia. Me refiero al proceso de concepción, planificación,
organización y control de las obras y su logística, aspectos de los
cuales también depende el desempeño de un constructor en la obra.
La aplicación del doble turno de trabajo y el pago por resultados
obligan a la planificación y organización sistemáticas porque,
"cuando falla una parte de la cadena se detiene el proceso y como
ahora los obreros no quieren estar sin trabajar, nos exigen que
garanticemos las condiciones para desarrollar sus potencialidades en
la jornada", comenta Reynaldo Bouza, delegado de la empresa cubana
inmobiliaria ALMEST.
Lo cierto es que en algunos matutinos de los colectivos se ha
llegado hasta solicitar la sustitución del jefe de brigada porque no
sabe organizar el trabajo y eso incide después en la falta de
rendimiento de los trabajadores.
Y es que, a pesar del imperativo de agilizar tanto como sea
posible el proceso inversionista y constructivo en el país, no es
solo rapidez lo más importante que se pretende alcanzar con este
nuevo sistema.
Eso debe quedar claro para cada uno de los implicados en el
proyecto; la aplicación del doble turno de trabajo requiere además,
un aprovechamiento al máximo de la jornada laboral, los equipos,
materiales y las posibilidades constructivas de los hombres en cada
uno de los puestos en que se desempeñen.
Una
experiencia en la construcción (I): Aquí no se puede regalar dinero |