Una experiencia en la construcción (II)

Adelantos, pero con mesura

Tras la aplicación del doble turno de trabajo conjugado con el pago por resultados en algunas construcciones, Granma continúa indagando en la significación de este sistema encaminado a elevar la productividad

Yaima Puig Meneses

Muchos cubanos ven con escepticismo cuando la prensa alude al adelanto en una obra de la construcción. Piensan en las labores maratónicas de último momento, las entregas inconclusas o las reparaciones asociadas, casi siempre, a una pésima calidad en las edificaciones. Lamentablemente, el engranaje de la mayoría de las obras funciona de esa forma; desactivarlo, es hoy un reto de vital importancia para el desarrollo económico cubano.

Fotos: Jorge Luis GonzálezAsí luce hoy el Kike-Kcho.

La conjugación, desde diciembre del 2008, del doble turno de trabajo —de ocho horas cada uno— y el pago por resultados en algunas obras de la construcción, pretende, entre otros objetivos, el acortamiento de los plazos de las inversiones, la disminución de los costos fijos y la reducción de gastos asociados a la mala calidad.

UN ADELANTO PROVECHOSO

Margarita Fernández, directora de la unidad contratista que labora en la ampliación del Hotel Paradisus en Varadero, reitera que "no creía en el sistema del doble turno, pero con los meses he comprendido su operatividad. En esta obra, por ejemplo, teníamos un atraso de unos cuantos meses de acuerdo con la planificación inicial, y ahora ya lo hemos recuperado. Yo sé que no vamos a poder terminar antes, pues depende de los contratos de importaciones que ya teníamos con diferentes firmas, pero creo que en una obra en la que desde el inicio se aplique la modalidad, los resultados pueden ser mejores".

Fotos: Jorge Luis GonzálezEl momento de los detalles finales también requiere de un cuidado exquisito.

La reducción del tiempo de ejecución resulta ser uno de los beneficios que deja el sistema. Para que se tenga una idea, la construcción del Hotel Mangón comenzó en abril de este año con la implementación de este sistema de trabajo; en ese mismo mes se reportó un sobrecumplimiento del 110%, informa Douglas Bouza, responsable de gestión de contrato del MICONS.

Actualmente, la obra se encuentra a un 32% de su ejecución y ya se constata un adelanto de 30 días en la Zona A y 45 en la B. De igual forma, la ampliación del Hotel Paradisus comenzó en abril del 2008 y, para esa fecha, los plazos de ejecución lograban cumplirse como promedio en 15 meses, luego del inicio en diciembre del doble turno, se acorta a 13 meses, según datos ofrecidos por directivos de la obra.

"Hasta el cierre de mayo, se había logrado un ahorro por costos fijos de 421 000 pesos en el acortamiento de la obra", enfatiza Francisco Gutiérrez, director de la unidad inversionista.

Kike-Kcho, el restaurante de la Marina Gaviota-Varadero, es la primera instalación concluida con la implementación de este sistema. Su inicio, en septiembre del 2008, fue bajo el anterior método de trabajo; sin embargo, en diciembre se comenzó a aplicar el doble turno y los avances fueron notables.

"Estaba previsto culminar la obra en ocho meses, pero logramos la terminación en apenas cinco meses y 17 días. Este sistema costó 166 723 dólares y 43 000 pesos en moneda nacional en gastos adicionales de fuerza de trabajo, transporte, iluminación nocturna y condiciones de vida de los constructores, pero el nuevo estilo nos reporta beneficios, pues se trabaja más y se reducen los costos fijos de la obra", precisa Miosoty Arcine, directora de esta unidad inversionista.

Por lo general, las normas de cada jornada se sobrecumplieron porque el obrero sintió motivación por el trabajo; no obstante, a pesar de los beneficios, la realidad demostró que podían aprovecharse muchos más detalles. El mobiliario, por ejemplo, es completamente de importación, se hizo en Colombia y los mismos fabricantes extranjeros reconocen que con los equipos existentes en Cuba, podrían hacerse maravillas si de verdad nos lo propusiéramos.

En marzo del presente año, el restaurante comenzó a prestar servicios; de haber continuado con el anterior sistema de trabajo no hubiera podido abrir aún sus puertas. He ahí la importancia de, sin olvidar la calidad, culminar cuanto antes las obras previstas para más rápido obtener beneficios, concluye Miosoty Arcine.

LA RAPIDEZ NO BASTA

Este nuevo método de trabajo ha venido a demostrar cuánto tiempo suele perderse en las construcciones cubanas por falta de organización del trabajo: equipos inutilizados, hombres recostados a una columna mirando trabajar a otros, y un sinfín de hechos que, inobjetablemente, se vuelven centro de atención y comentarios.

"(...) he llegado a la conclusión de que hay que cambiar radicalmente los métodos y estilos de trabajo de los inversionistas, proyectistas, constructores, suministradores..., nos hemos habituado a ser ‘expertos’ en dar reuniones, mítines, asambleas, lanzar consignas, hacer compromisos de terminación de obras como ‘saludo’ a fechas históricas que casi nunca se cumplen y en las pocas veces que se logran, ha sido en detrimento de la calidad, ejemplos sobran en todo el país y los constructores, mejor que nadie, los conocen (...)", decía el Segundo Secretario del Partido, Raúl Castro Ruz, en julio de 1999; y hoy, diez años después, sus palabras continúan siendo, lamentablemente, una realidad.

Inmerso en un extenso programa inversionista, en tareas económicas y sociales, el país demanda una mayor eficiencia tanto en los plazos de entrega como en la calidad de las obras concluidas.

Los continuos incumplimientos en el arribo de materiales, los atrasos en la ejecución, la desorganización y la falta de control de los proyectistas, contratistas, inversores y de los propios constructores, representan numerosos recursos derrochados, inmovilizados o propensos a destinos ajenos a las necesidades del Estado. En tales condiciones no hay productividad que se "salve".

Bajo este entramado subyacen también otros factores no siempre tan visibles y de cuya presencia no todos tienen aún plena conciencia. Me refiero al proceso de concepción, planificación, organización y control de las obras y su logística, aspectos de los cuales también depende el desempeño de un constructor en la obra.

La aplicación del doble turno de trabajo y el pago por resultados obligan a la planificación y organización sistemáticas porque, "cuando falla una parte de la cadena se detiene el proceso y como ahora los obreros no quieren estar sin trabajar, nos exigen que garanticemos las condiciones para desarrollar sus potencialidades en la jornada", comenta Reynaldo Bouza, delegado de la empresa cubana inmobiliaria ALMEST.

Lo cierto es que en algunos matutinos de los colectivos se ha llegado hasta solicitar la sustitución del jefe de brigada porque no sabe organizar el trabajo y eso incide después en la falta de rendimiento de los trabajadores.

Y es que, a pesar del imperativo de agilizar tanto como sea posible el proceso inversionista y constructivo en el país, no es solo rapidez lo más importante que se pretende alcanzar con este nuevo sistema.

Eso debe quedar claro para cada uno de los implicados en el proyecto; la aplicación del doble turno de trabajo requiere además, un aprovechamiento al máximo de la jornada laboral, los equipos, materiales y las posibilidades constructivas de los hombres en cada uno de los puestos en que se desempeñen.

Una experiencia en la construcción (I): Aquí no se puede regalar dinero

 

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