Una experiencia en la construcción (I)

Aquí no se puede regalar dinero

 En las inversiones y proyectos donde priman la disciplina, el aprovechamiento del horario y la organización, el resultado final conduce al incremento de la productividad. Granma abordará el tema en varios reportajes

Yaima Puig Meneses

No sorprende la coincidencia de criterios entre la población y obreros de la construcción que consideran excesiva —como regla— la pérdida de tiempo durante la jornada en las diferentes obras: "Al final, pagan lo mismo; sin importar las horas trabajadas", es la opinión de muchos constructores.

Foto: Jorge Luis GonzálezLos oficios de la construcción son muy fuertes, de ahí la necesidad de aplicar sistemas que también lleven una motivación para unirse a ellos.

En busca de la productividad, tan mencionada y necesaria en los momentos actuales, el Gobierno toma medidas y recurre a alternativas más afines con la eficiencia.

Urge explotar con sistematicidad las enormes reservas disponibles en la disciplina laboral, el aprovechamiento del horario y la organización del trabajo. En las inversiones y proyectos donde este andamiaje funciona, el resultado final conduce al incremento de la productividad.

La ejecución de tres obras en el polo turístico de Varadero (Restaurante de la Marina, ya concluido; la ampliación del Hotel Paradisus y lo que será el Hotel Mangón) corrobora la premisa anterior. Incluidas entre las siete obras del país que aplican el nuevo sistema de trabajo de doble turno, conjugado con el pago por resultados, estas edificaciones muestran niveles productivos que reducen considerablemente los costos.

Allí laboran casi 2 000 obreros, entre ellos no solo persisten las insatisfacciones, también hay respuestas crecientes.

UN PUNTO DE PARTIDA

El antecedente inmediato de este sistema se trató de aplicar desde 1995 en varias obras. La diferencia radica en la concepción de la exigencia por los resultados con calidad y el monto de estimulación, explica José Carlos de la Paz García, director de Organización Trabajo y Salario (OTS) en el Ministerio de la Construcción.

Foto: Jorge Luis GonzálezY añade: "La necesidad de concluir las diferentes obras en los plazos previstos, exige un sistema de estimulación que atraiga y motive la retención de los trabajadores con respaldos productivos.

"Un obrero, trabajando al ritmo óptimo, debe hacer una cantidad de producción en una jornada, por ejemplo, ocho metros cuadrados de enchape; cada vez que haga un metro cuadrado, como tiene que hacer ocho en ocho horas, está creando una hora, y si trabaja a ese ritmo que serían 200 horas al mes, cumple al final de la jornada su tarea al 100%.

"Si en vez de hacer ocho metros cuadrados hace 12, crea 12 horas aunque trabaje ocho; esto, llevado al mes, si el obrero trabajó 25 días, creando 12 horas, serían 300 en el mes".

Junto al incremento del salario por ese rendimiento, está el requisito para recibir la estimulación, que parte del principio de cumplir con la norma del mes. Si es operario, recibe 30 centavos en CUC por cada hora creada y si es ayudante o indirecto, tiene derecho a 20 centavos en la misma moneda.

Motivados por el "estreno" de la experiencia, muchos coinciden en que ahora sí "dan ganas de trabajar", no solo movidos por una mayor remuneración económica sino por los resultados del esfuerzo propio. "La disposición crece y a ninguno nos gusta perder el tiempo", según expresó Jorge, constructor con más de 25 años en estos trajines.

Para Margarita Fernández, directora de la unidad contratista que labora en la ampliación del Hotel Paradisus, las primeras semanas fueron difíciles, "incluso estuve en contra; los cambios me sacaron de paso porque llevan una mayor intensidad organizativa para el que dirige. Pero el tiempo ha demostrado que este sistema es mucho mejor para todos".

Muchos opinan como ella. Después de tantos años se adaptan a un nuevo estilo de trabajo que los obliga a entregarse las ocho horas, sin pérdidas de tiempo innecesarias o salarios no respaldados por resultados productivos de calidad y en la fecha prevista.

En este punto radica la base de la experiencia. "Aquí no estamos para regalar dinero, y el trabajador está consciente de ello. Cuando no trabaja no cobra, y para la próxima jornada ya sabe que necesita esforzarse más", explica Vladimir Ayra, vicepresidente de ARCOS-Bouygues, una asociación cubano-francesa de construcción.

Un ejemplo harto elocuente de la efectividad de este nuevo sistema de trabajo es el sobrecumplimiento de los planes de producción; en la ampliación del Hotel Paradisus, luego de la implementación del doble turno, se incrementaron en un 16%. También los plazos de ejecución disminuyeron.

Sin embargo, la indolencia y el facilismo de los que dirigen las obras, han dado al traste con el adelanto alcanzado en el periodo previo a las vacaciones de verano.

Resulta que en los meses de julio y agosto los constructores recibieron un pase prácticamente masivo, y ha sido imposible sostener siquiera en cada jornada un turno de trabajo con la totalidad de los obreros, lo cual significó la pérdida de todo el adelanto que se logró con el doble turno.

No pocas veces se ha señalado la urgencia de aplicar un nuevo método vacacional en las construcciones teniendo en cuenta la necesidad de mantener constantemente activa la edificación de una obra.

Pero es evidente —mucho más en este experimento priorizado por el Gobierno—, que sobreviven la complacencia y el acomodamiento por parte de quienes dirigen en las obras cuando planifican una salida en masa de los constructores que no se sabe si lo hacen para beneficiar a los trabajadores o a ellos mismos —lo mismo en los días finales de diciembre, que en fecha próxima al día de las madres o los propios meses de julio y agosto—, en lugar de establecer un sistema de pase escalonado donde todos disfruten de sus merecidas vacaciones, pero que a la vez mantengan el ritmo y la vitalidad a pie de obra.

Es desmoralizante no cumplir con una máxima elemental: es mejor sostener el ritmo alcanzado en una producción, que retroceder innecesariamente en la ejecución de los proyectos. Si queremos avanzar con nuevos métodos y estilos de trabajo, tenemos que pensar con más agudeza en cómo "limar imprecisiones" que pueden, en apenas dos meses, dar al traste con el esfuerzo y las ganas de trabajar de un puñado de hombres.

TRABAJO, LUEGO COBRO

Miguel Hernández, uno de los mejores enchapadores en esta obra, coincide completamente en la efectividad del mecanismo: "La exigencia del trabajo es grande, porque no solo es hacer las cosas con rendimiento, sino que también te miden la calidad, pero pagan cuanto se hace, y eso estimula a realizar más; en el mes de junio cobré alrededor de 900 pesos en moneda nacional, sin contar la estimulación, unos 40 CUC".

Sin embargo, no todos se sienten satisfechos con la implementación del nuevo mecanismo de trabajo. Algunos no se motivan, ni se preocupan, ni producen y luego, enjuician a los superiores porque el salario no les alcanza; lo cierto es que hacen muy poco durante el mes para mejorar su situación.

"Yo no tengo ni para comprar el almuerzo hoy, mucho menos para mandar a la casa; así no hay quien trabaje". Recostado sobre un andamio y sin apenas voltear el rostro, un obrero nos lanzó la expresión, opuesta por completo a otras tantas escuchadas durante el recorrido por las diferentes obras.

Es este uno de los hombres que no produce, y por tanto, no cobra.

Sus mismos compañeros reconocen su inactividad y falta de atención, algo que dentro de un tiempo, si no erradica, lo dejará fuera del sector constructivo, porque "no se puede regalar el dinero" bajo ninguna circunstancia.

El precedente de trabajar y cobrar siempre un mismo salario, sin descuentos ni señalamientos, conduce al facilismo y a la inactividad en muchos sectores que, al no sentirse presionados para producir, sencillamente no lo hacen ni se preocupan por cuanto puedan o no hacer desde su espacio de labor cotidiana.

Por tanto, el pago por resultados viene a ser un antídoto para proteger a la sociedad de este mal. La premisa de "si no trabajas, no cobras" es determinante, y contribuye a elevar la calidad, no solo por las sanciones que se apliquen, sino a causa de la certeza para el trabajador de que debe entregar un producto óptimo, de lo contrario su bolsillo será uno de los más perjudicados.

La experiencia constituye una forma de motivar al trabajo sistemático: si trabajas y lo haces bien, obtienes un incremento monetario considerable y, mientras más y mejor, mayor será también la contribución a la sociedad, asegura Vladimir Ayra.

Por eso no podemos ver la jornada como un simple espacio de la cotidianidad, sino que es necesario apreciarla como realmente corresponde, con todos y cada uno de sus beneficios y limitantes, para que finalmente, ocupe el verdadero lugar que le corresponde en el desarrollo económico y social cubano.

 

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