Habitantes de la occidental provincia de Pinar del Río
intensifican las labores de recuperación del fondo habitacional
dañado por los huracanes Gustav, Ike y sus demoledores predecesores.
En los últimos seis años, un número similar de meteoros causó
estragos en las viviendas y la infraestructura de la región, donde
se apela a múltiples variantes constructivas para rehabilitar los
inmuebles.
Los ciclones devastaron 113 mil hogares, el 26 por ciento de
ellos recuperados ya por brigadas de expertos y damnificados,
confirmó a Prensa Latina Ernesto Barreto, presidente del gobierno en
el territorio.
Comentó que una de las modalidades extendidas en la totalidad de
los municipios es la tecnología Trimax, que consiste en el montaje
de techos de poli espuma, recubiertos con mallas metálicas y
hormigón.
Es una opción que por su solidez ofrece mayores garantías para
enfrentar los azotes de los fenómenos atmosféricos, señaló al
referirse a las ventajas de las nuevas cubiertas.
Añadió que otra de las alternativas es la edificación de casas
dentro de las comunidades campesinas con la madera extraída de los
árboles derribados por los organismos tropicales, fundamentalmente
palmas.
Ese proyecto se aplica con celeridad en las zonas rurales y los
lugareños son los principales ejecutores, aseveró Barreto.
La llegada a Pinar del Río de láminas metálicas, donadas por la
Cruz Roja Internacional y Venezuela, es decisiva también en el
esfuerzo por rescatar el fondo habitacional.
El incremento de la entrega de fibras de asbesto cemento, de
producción nacional, contribuirá también a ampliar los trabajos de
recuperación, afirmó.
Los pobladores de Vueltabajo, como se conoce también esta
demarcación, se reponen de las secuelas dejadas en poco más de un
quinquenio por seis peligrosos huracanes: Isidore, Lili, Iván, Wilma,
Gustav e Ike.