Cuando los enemigos pensaban que se callaría su verbo encendido,
Fidel cambió voz por pluma y salió a combatir desde la letra impresa
con la fuerza formidable de sus ideas. Su oficio periodístico,
cultivado en las páginas de La Calle, el Acusador, Alerta y Bohemia,
en los días de la República putrefacta y la tiranía, y continuado
después en brillantes editoriales de Granma durante la Re-volución,
le sirvió de nuevo al luchador incansable para el análisis, la
denuncia, el combate.
En medio del obligado reposo de las actividades políticas y de
gobierno, con su letra pequeña y dibujada, llevada después a los
caracteres de la computadora, se dedicó a desnudar verdades, a
desentrañar entuertos, a denunciar las pérfidas políticas
imperiales, a alertarnos de nuestras insuficiencias y desafíos, a
alumbrar al mundo sobre los graves peligros globales que nos
acechan. Aquel 28 de marzo del 2007 nacían sus Reflexiones con la
demostración contundente del genocidio que significaban los planes
de Bush de convertir los alimentos en combustibles, que podrían
dejar con hambre y sed a más de tres mil millones de seres humanos.
De su pluma han salido desde entonces los más diversos
razonamientos sobre los biocombustibles, el cambio climático, la
energía, el militarismo, las guerras, la crisis económica, el
periodismo, la educación, la salud, los valores morales, el deporte,
las relaciones internacionales, la Revolución, la unidad, el
Socialismo. En no pocas Reflexiones ha desgranado la memoria para
contarnos épicos acontecimientos de nuestra historia o pasados
conflictos que marcaron el decursar de naciones o de la propia
civilización humana. Tampoco ha faltado la evocación emocionada a
los hermanos de lucha en Cuba y en el mundo.
Maestro en el análisis, formidable en los títulos, Fidel tiene la
sagacidad del experimentado en el oficio y la agilidad del reportero
que se sabe con la noticia entre sus manos y busca hacerla pública
en el más breve plazo. Insatisfecho perenne, vuelve una y otra vez
sobre sus textos para corregir o esclarecer, para eliminar o
enriquecer.
Siempre joven y renovador, ha hecho de la internet su primer
medio de comunicación para difundir global y prontamente sus
Reflexiones. Su pensamiento salta fronteras y se disemina por
doquier con el favor de las nuevas tecnologías. Cada día nos enseña
que la batalla de ideas sigue siendo "principios, teoría, conocimientos,
cultura, argumentos, réplica y contrarréplica, destruir mentiras y
sembrar verdades".
Como Comandante en Jefe, como Compañero y Soldado, las ideas de
Fidel siguen siendo guía permanente para la acción revolucionaria,
arma indispensable para las próximas batallas y los nuevos tiempos,
motivación formidable para la victoria.