Señales al rojo vivo

Más de 375 000 señales faltan en carreteras y calles cubanas. Ardua la tarea del Centro Nacional de Ingeniería de Tránsito. Continúa el robo lacerando tal empeño

Leticia Martínez Hernández

Muchos conductores opinan que las calles hablan, y no les falta razón. Avisos de parar, ceder el paso, no parquear, doblar a la izquierda, adelantar, moderar la velocidad¼ se convierten, en solo segundos, en certeras palabras que desplazan cualquier discurso. Pero ¿qué sucede cuando faltan? El desorden impera, la inseguridad se adueña del conductor y, en el peor y más frecuente de los casos, decenas de personas mueren o resultan lesionadas.

Las marcas en el pavimento están lejos de ser suficientes. Foto: Arnaldo Santos.

Durante años fueron desapareciendo, de a poco, las señales de tránsito de las calles y carreteras cubanas. Contra algunas atentó el deterioro y la falta de mantenimiento; otra buena parte fue a parar a patios particulares o a fomentar negocios ilícitos. Los duros años de periodo especial restaron inversiones y sumaron roturas. Según informó el coronel ingeniero Alvio Gil Castillo, jefe del Centro Nacional de Ingeniería de Tránsito, hoy faltan alrededor de 97 500 señales en carreteras y autopistas, y las zonas urbanas necesitan 278 000.

De tal carencia también comentan los conductores. Pedro Antonio Flores, chofer de la base de ASTRO de Camagüey y con 35 años de experiencia, habla de la escasez de señales en la Carretera Central donde también las marcas del pavimento son casi imperceptibles. Opina que cuando se ponen las señales no se fijan con fuerza en la tierra, y terminan desprendidas fácilmente.

Germán Martínez, chofer de Holguín y quien recorre las carreteras desde hace más de dos décadas, en los últimos tiempos a bordo de los ómnibus Yutong, coincide en el deterioro, aunque reconoce la mejoría en tramos como el de Camagüey a Ciego de Ávila. "Donde más dificultad tenemos hoy es en la Autopista Nacional, el principal problema allí son la marcas en el pavimento".

Sobre la situación en Ciudad de La Habana también juzgan otros conductores. Según Cecilio Muñiz se está trabajando mucho en la señalización de las calles de la capital pero todavía no es suficiente. Las labores están centradas en las vías principales, quizás por la circulación de los ómnibus nuevos, pero en las secundarias faltan las señales más elementales. "Han sido muchos años de escasez, sin embargo hay voluntad y la reanimación se palpa".

En el recorrido por las calles habaneras otros conductores expresaron sus criterios. Orlando González, chofer del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), elogió los semáforos digitales instalados en las principales arterias de la ciudad que "han permitido agilizar el tránsito, los peatones ponen más precaución al cruzar y el conductor sabe el tiempo que tiene para salir o permanecer detenido".

González consideró entre las mejor señalizadas la de Rancho Boyeros, importante avenida que conduce al aeropuerto internacional José Martí. Ahora sabemos cómo llegar hasta allí de forma segura, dijo.

Otro tanto opinó Jesús Sampedro, también conductor del MEP, sobre lugares peligrosos de la capital donde la señalización aún no es buena. Ejemplificó Sampedro, quien acumula 42 años manejando, con las inmediaciones de Carlos III y también la intersección de Cristina y Matadero, donde el tráfico es incesante.

Las opiniones son muchas y diversas, pero casi todas coinciden en un punto: falta mucho por hacer, pero los brazos no permanecen cruzados.

Algunas respuestas

El Centro Nacional de Ingeniería de Tránsito, perteneciente al Ministerio del Interior, es el responsable de las investigaciones que ofrecen respuestas a la circulación vial. Sus especialistas estudian las vías, con rigurosidad de ciencia, para luego sugerir señalizaciones verticales, horizontales o de semaforización. De allí, y de cada uno de los Centros de Ingeniería de Tránsito provinciales, salen, además, las señales que hoy necesitan las calles y carreteras del país.

Según explicó el coronel Gil Castillo la meta para resolver el déficit está fijada hasta el 2013 a partir del trazado de un plan que permitirá ordenar las vías durante los próximos cinco años. En consecuencia dio a conocer que en el 2008 se produjeron 41 641 señales, número superior en más de 20 000 unidades a la cifra total del año anterior. Además, fue el 2008 momento para poner en marcha las fábricas de señales reflectivas de Santiago de Cuba y Las Tunas.

El rescate de la red semafórica de todo el país también ocupa espacio de privilegio en la agenda de trabajo. Los años de explotación y la añeja tecnología de estos equipos entorpecen, en muchas ocasiones, la fluidez de las vías. La mala calidad de los bombillos y por ende la frecuente fundición de sus luces agrupa la mayor parte de las quejas. Estos reportes a veces no encuentran rápida respuesta por la carencia de recursos para realizar las sustituciones.

Sin embargo, en el año anterior se instalaron en Ciudad de La Habana señales semaforizadas en 16 intersecciones, labor que continúa ininterrumpidamente este año y se extenderá a todas las provincias. Novedosos semáforos llaman la atención de los conductores y peatones que transitan hoy por calles como Paseo, 23, Línea o Quinta Avenida. En esta última arteria han permitido reducir en un 20% la accidentalidad. Para mediados de año debemos haber modernizado 20 semáforos más en la capital y aspiramos a llegar a una centena, informó Gil Castillo.

"Estos equipos cuentan con programas que permiten ajustar el tiempo de acuerdo a la demanda real de la vía. Estamos adquiriendo nuevas caras de semáforos con mayor visibilidad, todo ello con el propósito de reducir accidentes al tiempo que ahorramos energía."

El marcado del pavimento también preocupa. A pesar de que la cantidad de kilómetros señalizados en el año 2008 fue superior a otras etapas, los números continúan siendo bajos si se tiene en cuenta la extensión de la red vial. La poca durabilidad de la pintura y las malas condiciones del pavimento han incidido de manera negativa. Aunque en estos momentos los especialistas del Centro Nacional de Ingeniería de Tránsito prueban, en las principales avenidas de la capital, una nueva pintura de doble componente que, según explicó Marcos Martínez, técnico conocedor del tema, es una pintura acrílica cementosa cuya durabilidad puede alcanzar los dos años.

Por la acumulación de deterioros pudieran parecer pocos los pasos de avances. Estos tiempos no son para quedar inertes, y quienes tienen la responsabilidad de devolver las palabras a las vías trabajan a deshora. Aunque, sin restar importancia a la señalización, continúa siendo determinante la actitud del conductor. De nada vale llenar las vías de aviso si quienes la transitan quebrantan sus regulaciones. Los números hablan: de los 4 554 accidentes acaecidos en Ciudad de La Habana en el pasado año, 1 237 ocurrieron en lugares donde las señales estaban en perfecto estado¼

Y para colmo... los robos

Pareciera un trofeo a la mala conducta cuando seriales televisivos cuelgan en el cuarto del "muchacho rebelde" señales de pare o de cualquier tipo. Entonces, como una tendencia que pretende extenderse, algunos buscan en las calles la decoración de moda. También otros, con motivaciones menos inocentes, toman de allí para resolver la necesidad o el negocio del momento. Unos y otros causan muertes y echan por tierra cuantiosas inversiones.

Según datos aportados por el Centro Nacional de Ingeniería de Tránsito, el pasado año fueron dañadas o desaparecieron de las calles y carreteras un total de 2 091 señales, lo que representó la pérdida de 50 184 CUC. Provincias como Camagüey, Cienfuegos y Villa Clara acumularon las mayores cifras. Explica el coronel Gil Castillo que estas señales si no son agredidas perduran en buen estado hasta siete años.

El cauce de algunas investigaciones ha demostrado que el destino de las señales y las cabillas de los pedestales de hormigón son los palomares u otros corrales. También se utilizan como moldes para la cocción de alimentos que luego fomentarán negocios ilícitos.

Si el costo económico de la sustracción de señales es alto, más lo es su costo humano. Entonces vale la alerta, en rojo vivo, sobre las carencias, el trabajo por hacer y el vandalismo en las vías cubanas.

 

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