WASHINGTON, 30 de marzo (PL).— Acuciado por la incapacidad de las
grandes empresas automovilísticas de presentar un plan de
reestructuración antiquiebra, el gobierno estadounidense anunció hoy
nuevas medidas para afrontar la debacle de la crisis en esta
industria.
Durante un discurso en la Casa Blanca el presidente, Barack Obama,
indicó que financiará las actividades de General Motors (GM) con el
plazo de 60 días para que proponga un plan de salvamento.
GM debe crear un modelo creíble para sobrevivir y tener éxito en
el mercado internacional, acotó el gobernante.
Chrysler, otra de los grandes fabricantes de automóviles de
Detroit, tendrá 30 días para fusionarse con Fiat y salvarse de la
bancarrota. La italiana ya está preparada para transferir su
tecnología, agregó.
Según Obama, de comunicarse la quiebra en esos plazos, ésta no
significará que las compañías dejen de existir.
En su opinión se trata de una herramienta para darles tiempo de
recuperarse de la crisis y reposicionarse en el mercado mundial como
los autos del futuro que el mandatario ambiciona.
En diciembre de 2008 los consorcios pidieron 21 mil 600 millones
de dólares adicionales en ayuda gubernamental, además de 17 mil 400
millones en préstamos de emergencia, pero a pesar de los montos
distribuidos no se recuperaron de sus números rojos.
Como parte de la nueva estrategia quien dirigía GM, Rick Wagoner,
acordó presentar su dimisión después de que Washington resolvió no
refrendar un nuevo programa monetario para salvarla.
La compañía nombró en el cargo a Fritz Henderson, hasta ahora su
jefe operativo.
Uno de los aspectos que destacó Obama en su discurso fue la
aplicación de medidas de apoyo a los consumidores, generosos
créditos a quienes compren a las firmas en problemas, y una flexible
política impositiva.
Sin embargo, no dejó de mencionar que estas iniciativas son
esenciales pero no ocurrirán de la noche a la mañana, porque aun así
hay empleos que no se recuperarán y plantas que no volverán a abrir.