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Bolivia vive desde hoy una semana decisiva para la implementación de
un nuevo régimen electoral, mecanismo encaminado a garantizar las
elecciones generales del próximo 6 de diciembre y las regionales de
abril de 2010.
Según la primera disposición transitoria de la Carta Magna
vigente, el Congreso tiene dos meses para aprobar una norma al
respecto, plazo que vence en apenas ocho días.
La Cámara de Diputados, controlada por el gobernante Movimiento
al Socialismo (MAS), sancionó el proyecto exigido por la
Constitución, iniciativa sometida a partir de este lunes al pleno
del Senado, instancia de mayoría opositora.
De acuerdo con expertos, los debates prometen ser intensos,
considerando la ya anunciada postura de los contrarios al ejecutivo
de valerse de su dominio para realizar importantes cambios en la
propuesta oficialista.
Modificaremos aspectos vinculados con el voto de los residentes
en el exterior y el acceso de indígenas a la Asamblea Legislativa
Plurinacional (nombre del Parlamento boliviano a partir de 2010),
advirtió el opositor Luis Vásquez.
Para el MAS, el proyecto debe permanecer inalterable, a menos que
el Senado actúe lo suficientemente rápido como para aprobar un
régimen electoral dentro del límite establecido por el texto
promulgado el 7 de febrero último.
Sin embargo, todo indica hacia el claro propósito de los enemigos
del MAS de bloquear la iniciativa, en aras de obstaculizar las
referidas elecciones, coincidieron los parlamentarios Antonio Peredo
y Félix Rojas.
Ante tal posibilidad, el vicepresidente de la República y
presidente nato del Congreso, Álvaro García, valoró la inminente
convocatoria a un pleno bicameral, donde el dominio del partido de
gobierno promovería la propuesta de los diputados.
Algunos especialistas incluso valoran el escenario de la emisión
de un Decreto Supremo, el cual aunque desataría polémica,
garantizaría los comicios generales y regionales.
Hasta el momento, todos los análisis vaticinan un triunfo del MAS
en las urnas, variante admitida por opositores como el político y
empresario Samuel Doria Medina y el senador Carlos B rth.