PARÍS, 30 de marzo (PL).— Más allá de las memorias o de añoradas
evocaciones, la música tradicional cubana resurge cada día en
numerosos creadores e interpretes de la isla caribeña que defienden
sus raíces y le añaden su sello.
Un indiscutible ejemplo, lo marca el proyecto Café Vista Alegre,
inspirado en un sitio bohemio que existió en La Habana de 1898 a
1948, presentado a sala llena el fin de semana en París, un año
después de su creación.
Artistas de la Mayor de las Antillas volvieron a dar muestras de
su gran profesionalidad en la conjugación de la sonoridad del ayer y
de hoy respaldada por técnicas audiovisuales muy novedosas utilizada
en el Centro de Artes de Enghein les Bains, de la periferia
parisina.
El tresero Pancho Amat, director musical del proyecto, dijo a
Prensa Latina que se sintió muy complacido con la acogida del
público, fiel muestra de una música tradicional cubana presente y
muy viva.
Es una alegría para los artistas que nacimos en la Isla ver como
de una porción de territorio del planeta tan pequeña nuestra música
es capaz de alegrar corazones en otras latitudes, añadió.
Explicó que hay muchos creadores que no se detienen en el tiempo
y presentan nuevos proyectos alejados de los inicios.
Hay otros también contemporáneos que nutriéndose de esas raíces
hacen temas actuales con textos que giran alrededor de la
problemática social y al contexto cubano manteniendo a flor la
sonoridad tradicional, la del Café Vista Alegre de primera mitad del
siglo XX, añadió.
Pancho Amat y su Cabildo, el percusionista Ricardo "Papín" Abreu
(director de Los Papines), el ex cantante de Son 14, Eduardo
"Tiburón" Morales, y el pianista Emilio Morales se acompañaron esta
vez, de María Victoria, una nueva voz femenina catalogada como la
heredera de la cantante de música campesina Celina González.
Melodías antológicas como "Perla Marina", "Veinte Años", las más
actuales "Que Viva Shangó", "a Bayamo en Coche" o de reciente
creación como el cha cha cha Tata Guines, mantuvieron al público del
teatro totalmente colmado, en constante agitación.
También el duelo magistral entre las tumbadoras de Papín y el
teclado de Emilio Morales, proseguido por los solos del tres de
Pancho Amat, sin olvidar las interpretaciones del son al estilo
rural de María Victoria, santiaguero, de Tiburón o habanero, del
cantante del Cabildo, Willian Borrego.
Como complemento, una gran pantalla mostraba imágenes de Cuba, de
sus ritos religiosos, los carnavales, las comparsas, su gente y
otras dos más pequeñas presentaban una pareja que bailaba al compás
de la música del salón, un novedoso soporte audiovisual bajo la
dirección de Dominique Roland.
Oscar León Morales, gerente general de la empresa cubana
Musicalia, destacó la maduración alcanzada por el proyecto un año
después y su importancia para el futuro.
Estamos en presencia de algo bien lindo que necesitamos rescatar
para las nuevas generaciones, lograr su continuidad en el tiempo y
conservarlo como algo valioso de nuestra música popular tradicional.
El directivo manifestó que se harán un CD y un DVD con los
espectáculos grabados el fin de semana inicialmente con un carácter
promocional y se espera realizar una gira en el segundo semestre del
año que puede incluir Japón.
En la Habana se realizará un documental de la historia del Café
Vista Alegre, como se inició y se prevé la participación de algunos
trovadores y poetas que estuvieron en aquellas tardes y noches de
placer espiritual y cultural en el lugar, agregó.