Lista
para despegar, como si fuera a conquistar el cielo de La Habana,
quedó emplazada ayer en un céntrico parque del Vedado, la escultura
de una mítica ave caribeña, que simboliza cuánto la cultura cubana
le debe al genio creador del pintor Wifredo Lam.
Alberto Lescay, uno de los más destacados escultores de la Isla,
realizó la imponente obra de siete metros de altura, titulada
Vuelo Lam y a la que contribuyeron 63 artistas cubanos.
Tras felicitar al autor y sus compañeros, Abel Prieto, miembro
del Buró Político del Partido y ministro de Cultura, subrayó la
importancia que revestía la inauguración del monumento en el
contexto de la Décima Bienal de La Habana, y resaltó el legado
artístico de Lam, en tanto pocos como él concibieron en el siglo XX
una síntesis tan lograda de nuestra identidad.
Al acto del parque de 14 y 15 asistieron Miguel Barnet,
presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC),
numerosos artistas extranjeros y cubanos, y directivos de la
organización de la Bienal habanera.