Homenaje a los niños y de los niños

Lianet Arias Sosa

En el Hospital Pediátrico William Soler, pequeños que reciben tratamiento allí y otros, de segundo y quinto grados, que vinieron desde la escuela Ismaelillo a compartir la risa, disfrutaron la labor de Liuba María Hevia en el Día Internacional de los Derechos del Niño. Como reconocimiento a su obra, la artista recibió el premio Los Zapaticos de Rosa, otorgado por la Organización de Pioneros José Martí.

Foto: Yander ZamoraLiuba cantó a los niños y estos distinguieron a la cantautora.

No hubo brujo que faltara a la fiesta y doctores en cuatrimotor regalaron a tiempo un semblante feliz. El coro infinito envolvió a una hormiga y a pedido de muchos, los raíles terminaron siendo de pimienta y de ají. Estela volvió, en miles de voces, a ser grano de canela.

"El premio es un privilegio por muchas razones —afirmó la cantautora—, porque viene de la organización que representa a los niños cubanos, que es una manera de recibirlo de manos de los niños, para quienes trabajamos. Soy una mujer absolutamente martiana, y me parece que es una de las distinciones que más respeto, que más me conmueven.

"Ha sido un honor venir a este lugar donde están los niños que padecen enfermedades largas y que muchas veces no pueden ir al teatro. Es una manera de defender ese espacio, de agradecer, además, a todos los médicos cubanos, a la salud cubana."

Todos se unieron a la travesía. La magia inundó a madres y a chicos. El despertar atravesó el cielo del teatro con su disfraz de sol: alitas de cucaracha, botellas y basureros tuvieron luz.

 

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