Actualizado 3:45 p.m. hora local

Esfuerzos por recuperar el Orquideario de Soroa

ELENA MILIÁN SALABERRI

Velar por las flores ubicadas en pabellones, muy sufridas durante los embates de los huracanes Ike y Gustav, es propósito de los científicos del Jardín Botánico de Soroa, en Pinar del Río, el mayor de Cuba especializado en orquídeas.

Aunque la colección principal pudo sobrevivir durante las batidas de esos fenómenos meteorológicos, los ejemplares resguardados en esos recintos perdieron las finas mantas de su cubierta y estuvieron varias jornadas desprotegidos, si bien se trató de llevarlas a lugares seguros antes del segundo huracán.

El Doctor en Ciencias Ernesto Mujica aseguró la puesta a salvo de unas 400 especies catalogadas patrimonio principal del recinto, la totalidad de ellas amparadas en umbráculos, aunque se perdió casi el 60 por ciento de los especímenes en desarrollo adheridas en poblaciones de plantas de alto valor, aseveró.

Refirió entre las pérdidas, la de cerca de 15 variedades cubanas, en tanto es alentador que ya están localizados los sitios de la nación desde donde trasladar a Soroa las plántulas, muchas de ellas desde áreas en la propia provincia de Pinar del Río, caracterizada por su diversidad en orquídeas.

Una suerte distinta tuvo la palma corcho -considerada un fósil viviente pues data del período jurásico- la cual resistió los huracanes, particularmente intensos en esa parte de las montañas, ubicadas en el entorno limítrofe de la Reserva de Biosfera Sierra del Rosario con áreas menos afectadas.

En tanto, la casa de arquitectura colonial, edificada por el abogado Tomás Felipe Camacho, antiguo dueño del lugar, del mismo modo devastada en su cubierta y otras estructuras, es reconstruida con agilidad mediante el apoyo al colectivo del jardín de estudiantes universitarios y de la Escuela Internacional de Cine.

Devolver la belleza al emblemático Orquideario, construido en 1943, es objetivo en el cual se avanza y para lograrlo se sanea rápidamente el arbolado y se aplican los avances científicos como reproducción in vitro, en coordinación con el resto del sistema de jardines botánicos cubanos.

Tal empeño y la supervivencia demostrada por no pocas especies atractivas pueden ser observadas en el vergel, situado a menos de media hora de viaje hacia el oeste de la capital cubana y muy cerca de la Villa Soroa, con un atractivo salto de agua que se precipita desde una altura de más de 22 metros. (AIN)

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir