Con el fin de evitar epidemias por la proliferación de vectores,
en la provincia de Granma, sureste de Cuba, continúan las fuertes
medidas sanitarias adoptadas tras las lluvias asociadas al huracán
Ike.
Las acciones principales se realizan en Bayamo, la capital del
territorio, donde el desbordamiento del río de igual nombre que
bordea la urbe propició condiciones favorables para la creación y
reproducción de focos del mosquito Aedes Aegypti.
En los últimos días, un contingente especial de inspectores de
Salud Pública, apoyado por unos 400 estudiantes de medicina, revisó
miles de viviendas, en las cuales destruyó más de 150 mil depósitos
de agua proclives a la infestación y realizó tratamiento químico en
casi ocho mil.
También aplicaron la inspección rigurosa en las entidades
estatales de la zona urbana, con multas a más de medio centenar de
instalaciones por el ineficiente seguimiento focal.
Decenas de camiones, tractores y coches tirados por caballos
recogen diariamente volúmenes superiores a los mil metros cúbicos de
desechos sólidos, y en igual período brigadas de limpieza sanean
alrededor de ocho mil 500 metros cuadrados de zanjas.
Como parte del trabajo voluntario promovido en Granma, los
afiliados al Sindicato de la Salud fortalecen la campaña
antivectorial todos los domingos, con la formación de un contingente
de 200 trabajadores para laborar en Bayamo, y uno de cien obreros en
cada uno de los otros 12 municipios.
Tras el paso de fenómenos naturales, Cuba extrema la vigilancia
higiénica y epidemiológica, destinada a evitar brotes de
enfermedades contagiosas en la población, para lo cual invierte
cuantiosos recursos materiales y estimula constantemente la
prevención sanitaria