.— La tensión prevaleció hoy en la
ciudad de Akko, en el norte de Israel, tras enfrentamientos entre
habitantes árabes y judíos que tuvieron como detonante el supuesto
irrespeto a la celebración hebrea del Yom Kippur.
Aunque los vecinos limpiaban los escombros dejados por los
disturbios de los últimos dos días, todavía se mantenían los
registros policiales a vehículos, el patrullaje de calles y otras
medidas de seguridad, según mostró la televisión israelí.
Árabes y judíos residentes en Akko (también conocida como Acre),
una de las pocas ciudades de Israel con esa mezcla de razas y
religiones, intercambiaron golpes y se lanzaron piedras, aunque no
hubo reportes de ningún herido de consideración.
La policía estableció controles de carretera dentro y en los
alrededores de la urbe para mantener a distancia a grupos de árabes,
además de disparar gases lacrimógenos y chorros de agua para aplacar
las protestas.
Varias personas de ambos bandos fueron arrestadas, pero fuentes
independientes aseguraron que la mayoría de los detenidos eran
vecinos de origen palestino asentados aquí desde antes de la
fundación del estado hebreo en 1948.
El primer ministro saliente, Ehud Olmert, llamó a ambas partes a
la calma y consideró la coexistencia pacífica entre árabes y judíos
en ciudades mixtas lo más importante, al tiempo que exhortó a
realizar todos los esfuerzos posibles en aras de la armonía.
Los choques se desataron por el ataque de jóvenes judíos a un
hombre árabe-israelí que manejaba su vehículo durante la celebración
religiosa y supuestamente provocó ruido de forma intencional, según
reseñó el diario Haaretz.
Para los judíos, el Yom Kippur o Día de la Expiación es la
celebración más sagrada del calendario hebreo en la que todo
prácticamente se paraliza y, además de destacar por el ayuno, muchos
creyentes consideran ofensivo martillar o hacer ruidos.
Sin embargo, el agredido explicó que sólo conducía el carro en
dirección a una propiedad suya en la parte este de la ciudad.
El ataque, no obstante, hizo estallar la violencia sectaria y
docenas de automóviles y tiendas fueron dañadas por cientos de
personas que tomaron la calle de Ben Ami, donde hay muchos
comercios.
Un tercio de los habitantes de Akko es árabe de procedencia
palestina y aunque tienen legalmente todos los derechos como
ciudadanos israelíes, son discriminados y excluidos con bastante
frecuencia, según han denunciado grupos humanitarios.