Imagen múltiple para una gran proeza

De cómo Kangamba llegó a todos los municipios del país

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

La cifra es elocuente: en los primeros seis días de exhibición: 293 619 espectadores. De modo que cuando estas líneas circulen, el número de personas que hayan visto Kangamba a lo largo y ancho del país debe rebasar con amplitud la cota de 300 000, más si se tiene en cuenta que en los días entre semana el comportamiento de la concurrencia promedia más de 30 000 asistentes diarios.

Foto: ICAIC-Minfar

Pero las cifras son solo una parte de esta historia. O mejor dicho, la suma de dos confirmaciones: una, la plena identificación del público con el filme; otra, el resultado de un esfuerzo colosal por multiplicar la imagen y hacerla accesible a nuestro pueblo.

En este último empeño ha sido decisivo el compromiso de los especialistas y trabajadores del ICAIC y los Centros Provinciales de Cine, los Consejos de la Administración en provincias y municipios, numerosas instituciones docentes y culturales, las bases de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y el apoyo de organizaciones sociales, juveniles y de masas.

Si bien desde un principio, el MINFAR y el ICAIC, organismos coproductores del filme dirigido por Rogelio París, habían previsto un amplio programa de promoción y exhibición, llevarlo a cabo se tornó una tarea harto complicada luego del arrollador paso de los huracanes Gustav y Ike.

"El primero de estos fenómenos —refirió Roberto Smith, vicepresidente del ICAIC— dañó algunos cines en Pinar del Río. Justo cuando estábamos estudiando variantes para que la programación cinematográfica habitual se mantuviera, dentro de lo posible, en esa provincia, sobrevino Ike y nos planteó nuevos problemas."

Los cines de Holguín y Las Tunas sufrieron. En esta última provincia, los embates del viento echaron a volar techos y otras estructuras de salas que habían acabado de ser remodeladas. Curiosamente, en Gibara, una de las ciudades holguineras más devastadas, el cine solo sufrió daños menores, todo lo contrario de Banes, donde el local quedó como si hubiera recibido el impacto de un misil. En Camagüey la situación de la red de exhibición ya era precaria antes del ciclón; después se hizo mucho más compleja. La red de exhibición del ICAIC en la Isla registró averías de diversa magnitud en 160 locales.

"Sin embargo, no podíamos dejar de coordinar un gran esfuerzo y agotar las posibilidades para lograr que Kangamba se viera en todos los municipios del país", apuntó Smith.

De tal manera la película ha sido proyectada simultáneamente en 329 espacios, desde cines techados hasta áreas al aire libre. (Habitualmente los estrenos cinematográficos acontecen en una red de 120 cines y salas). A esos espacios hay que añadir el suministro de copias a 272 videoclubes juveniles y al sistema de videotecas del ICAIC. Y algo muy importante: el itinerario de la cinta por unidades militares de las FAR.

"Tenemos testimonios —informó Smith— de exhibiciones muy singulares. En Pinar del Río, la première fue acogida por el teatro Milanés, donde muchas personas, al saber las localidades agotadas, vieron la película de pie en los pasillos. Los municipios pinareños activaron el servicio con los videoproyectores concebidos para la programación tras el paso de Gustav. En Consolación, La Palma y Los Palacios, donde los cines resultaron severamente dañados, se habilitaron los vestíbulos a modo de pequeñas salas de video."

De Las Tunas llegó un reporte curioso: el cine del municipio Colombia perdió el techo, pero sus pobladores no se perdieron Kangamba en proyecciones que uno de ellos calificó como "cine bajo las estrellas". Y en Holguín, frente al cine Martí, en una gran pantalla desplegada en su fachada, los habitantes de la capital aplaudieron largamente la cinta y no faltó quien dijera con orgullo: "No olviden que hay dos actores holguineros, Félix Beatón y Andrés Banderas".

Los camagüeyanos se las arreglaron para que colectivos fuertemente implicados con las tareas de recuperación no perdieran la oportunidad de admirar una cinta que refleja la elevada moral combativa de nuestros combatientes internacionalistas. Tales fueron los casos de las proyecciones organizadas en la fábrica de tejas infinitas y en albergues de linieros.

"Sabemos —aclaró el Vicepresidente del ICAIC— que muchos se preguntan cómo se comportará la programación en lo adelante. Obviamente, Kangamba exigió un esfuerzo especial por la significación de la obra. Pero mientras no se reconstruyan los espacios convencionales de exhibición, lo cual desde luego depende de las prioridades del país en estos momentos lógicamente enfocadas a problemas sociales mucho más acuciantes, no escatimaremos el empleo de las más diversas alternativas para satisfacer hasta donde podamos las demandas del público. Está más que probado que nuestra gente reclama y necesita el cine."

 

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