"Detalles aparte, es una película con buenos actores. Lo que más
me llamó la atención fue el escenario, casi exacto al Cangamba real.
Los quimbos, la iglesia, las construcciones, la vida¼
Desde luego, es una película. La atmósfera cruel y desgarradora de
la guerra, lo vivido allí, es bien difícil de reflejar en 100
minutos, pero la película conmueve.
"Chambita nació en Cangamba. Soy más bien bajito y era muy flaco.
¿De dónde eres?, me preguntaron. Como soy de Chambas, ya usted sabe,
ahí mismo me bautizaron. Mis amigos en Cuba me decían El Pulla.
Después de aquella batalla me convertí en Chambita, para
satisfacción y honor.
"Lo que se refleja del médico, es así. Un morterazo le acaba con
la pierna y, con ella inmovilizada, nos atendía a varios compañeros.
Yo también estaba herido en el refugio. Después, otro proyectil lo
mata a él y a tres combatientes. Me salvo porque unos sacos llenos
de no sé qué me protegieron.
"El helicóptero vino a llevarse a los heridos. No pude irme.
Fallé en los dos intentos de agarrar la escalerilla. Desistí. Lo
iban a tumbar y me iban a matar tratando de subir. Me dije para mis
adentros: si voy a morir, que sea faja’o.
"Estuve dos veces en las llanuras camagüeyanas durante la
filmación de la película. Rogelio París, el director, me mandó a
buscar para que aportara algo de mis vivencias, hasta volví a
vestirme con el uniforme de las FAPLA."
—¿Y por qué lo mandan a buscar?
—Yo soy el joven que pierde el ojo. Aunque en el filme el físico
del personaje no se parece al mío, el diálogo fue casi exacto al de
aquellos momentos.
"No importa que en la escena del refugio me hayan dicho Tunas. Yo
sé que ese es Chambita, como pudo ser cualquiera de mis otros
hermanos que allí lucharon como tigres acorralados.
"Un francotirador de la UNITA, igual al de la película, me dio el
balazo desde la iglesia. Es verdad que cuando el sanitario —José Sal
se llama— termina de curarme, yo intento regresar al combate. Un
tirito más que aportara, era una ayuda para mis compañeros de armas.
Por eso es que le digo a Joseíto: el ojo de tirar no tiene nada, el
de guiñar ya está guiña’o."