Reparaciones de zafra

Estabilizan ritmo de trabajo casi todos los centrales

Juan Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu

La casi totalidad de los centrales azucareros que molerán en la próxima zafra, luego de introducir variantes en el calendario de reparaciones, estabilizaron el ritmo de trabajo.

Foto: Jorge Luis GonzálezEl 30 de Noviembre aparece entre los centrales con más daños en sus techos.

Esto ha sido posible por medidas organizativas y técnicas aplicadas en esas empresas para eliminar los atrasos en las áreas fabriles —oscilan entre 10 y 15 días—ocasionados por los huracanes, informó a Granma el Ministerio del Azúcar.

El Ike y el Gustav llegaron en el periodo en que los preparativos de zafra comenzaban su etapa crucial, en especial en los ingenios que dan la arrancada.

El panorama hoy se torna diferente en los centrales 30 de Noviembre, de San Cristóbal, Pinar del Río, y Antonio Guiteras, de Puerto Padre, en Las Tunas, este último el máximo productor de azúcar y destacado por su tradicional eficiencia.

Ninguno de los dos tiene aún conexión con la red nacional eléctrica. La energía que reciben es mediante grupos electrógenos y la utilizan en inversiones imprescindibles: en el 30 de Noviembre instalan la refinería que operaba en el José Martí y en el Antonio Guiteras, laboran en el montaje de tres calderas.

Estos ingenios, junto al Harlem, también pinareño, y al Siboney, de Camagüey, reciben una atención especial del MINAZ al acumular ya casi un mes de atraso en el programa de reparaciones.

Los especialistas del organismo dieron dos noticias importantes: la existencia de los principales recursos para asegurar las reparaciones y el restablecimiento de los servicios de gases interrumpidos durante tres semanas.

Por las razones conocidas Las Tunas, Holguín, Ciego de Ávila y Matanzas tienen, según el parte más reciente, un nivel de ejecución inferior al 50%.

La siembra y la resiembra, labores básicas en la recuperación de la caña, alcanzaron entre el 26 de septiembre y el 2 de octubre promedios diarios que reflejan una mejoría progresiva.

A la vez intensifican el desagüe de los campos que lo requieren, la preparación y alistamiento de tierra y la aplicación de herbicidas.

Los techos de las instalaciones azucareras, donde predomina el zinc, aparecen entre los graves daños del sector. Ante esa realidad y tan pronto el tiempo lo permitió se priorizó la búsqueda de cuanta teja fuera recuperable que, hasta la fecha, totalizan 92 130, o sea, el 35,4% de la pérdida reportada.

Pese a que 16 216 trabajadores del sector sufrieron daños parciales en sus viviendas y otros 3 444 derrumbes totales, cada uno continúa en su misión de asegurar la próxima zafra.

 

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