Esto ha sido posible por medidas organizativas y técnicas
aplicadas en esas empresas para eliminar los atrasos en las áreas
fabriles —oscilan entre 10 y 15 días—ocasionados por los huracanes,
informó a Granma el Ministerio del Azúcar.
El Ike y el Gustav llegaron en el periodo en que los preparativos
de zafra comenzaban su etapa crucial, en especial en los ingenios
que dan la arrancada.
El panorama hoy se torna diferente en los centrales 30 de
Noviembre, de San Cristóbal, Pinar del Río, y Antonio Guiteras, de
Puerto Padre, en Las Tunas, este último el máximo productor de
azúcar y destacado por su tradicional eficiencia.
Ninguno de los dos tiene aún conexión con la red nacional
eléctrica. La energía que reciben es mediante grupos electrógenos y
la utilizan en inversiones imprescindibles: en el 30 de Noviembre
instalan la refinería que operaba en el José Martí y en el Antonio
Guiteras, laboran en el montaje de tres calderas.
Estos ingenios, junto al Harlem, también pinareño, y al Siboney,
de Camagüey, reciben una atención especial del MINAZ al acumular ya
casi un mes de atraso en el programa de reparaciones.
Los especialistas del organismo dieron dos noticias importantes:
la existencia de los principales recursos para asegurar las
reparaciones y el restablecimiento de los servicios de gases
interrumpidos durante tres semanas.
Por las razones conocidas Las Tunas, Holguín, Ciego de Ávila y
Matanzas tienen, según el parte más reciente, un nivel de ejecución
inferior al 50%.
La siembra y la resiembra, labores básicas en la recuperación de
la caña, alcanzaron entre el 26 de septiembre y el 2 de octubre
promedios diarios que reflejan una mejoría progresiva.
A la vez intensifican el desagüe de los campos que lo requieren,
la preparación y alistamiento de tierra y la aplicación de
herbicidas.
Los techos de las instalaciones azucareras, donde predomina el
zinc, aparecen entre los graves daños del sector. Ante esa realidad
y tan pronto el tiempo lo permitió se priorizó la búsqueda de cuanta
teja fuera recuperable que, hasta la fecha, totalizan 92 130, o sea,
el 35,4% de la pérdida reportada.
Pese a que 16 216 trabajadores del sector sufrieron daños
parciales en sus viviendas y otros 3 444 derrumbes totales, cada uno
continúa en su misión de asegurar la próxima zafra.