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Estados Unidos insistió hoy en involucrar a la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la lucha directa contra el
narcotráfico en Afganistán, a lo cual se oponen Alemania, Italia y
España.
Al hablar en una reunión de ministros de Defensa de la OTAN en
esta capital, el jefe del Pentágono, Robert Gates, llamó a sus
socios del bloque a tomar parte en la guerra contra el tráfico de
drogas en el estado asiático, atacado por Washington en octubre de
2001.
Esos tres países europeos estiman que en lugar de involucrar a la
alianza y a los 50 mil soldados de la Fuerza Internacional de
Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) en el combate a las
drogas, se debe preparar a la policía de ese país para tal función.
Además, la participación de la OTAN y la ISAF en las referidas
acciones podrían causar más víctimas civiles y con ello un mayor
rechazo a la presencia de tropas extranjeras en el estado asiático,
argumentan los detractores del llamado de la Casa Blanca.
Por otro lado, el secretario general del pacto noratlántico, Jaap
de Hoop Scheffer, se mostró moderadamente optimista al referirse a
la posibilidad del éxito de la misión de su organización en
Afganistán, donde se incrementó la resistencia de grupos armados
talibanes.
Estados Unidos considera que esas formaciones afganas financian
sus acciones con el dinero de la venta del opio, en medio del
aumento sustancial de las bajas entre sus tropas, desplegadas, sobre
todo, en el centro y sur de la nación asiática.
Varios ministros de Defensa de la OTAN se refirieron a la
necesidad de introducir cambios en las funciones de la ISAF para
poder emplear a sus soldados, aportados por 39 países, en la lucha
directa contra el narcotráfico.