Reconociendo
que desde hace años la mafia cubanoamericana desvía de manera
escandalosa los fondos destinados a las campañas anexionistas que el
gobierno norteamericano pretende desarrollar contra la Isla, el
Congreso congeló los 45 millones de dólares en fondos asignados en
el 2008 al programa Cuba de la Agencia Internacional para el
Desarrollo (USAID)¼ para luego inclinarse
ante las promesas de la Casa Blanca y desbloquear la mayor parte de
los fondos.
En su edición del martes, The Miami Herald revelaba cómo el
representante Howard Berman, demócrata por California, "ordenó la
congelación de los fondos el mes pasado, en parte como respuesta a
un desfalco de 500 000 dólares en el Center for a Free Cuba en
Washington, que salió a la luz anteriormente este año".
Sin embargo, bajo las presiones de la Casa Blanca y de la propia
USAID y promesas de que se investigarían los fraudes, Berman anunció
que los fondos se desbloquearían de inmediato.
Berman afirma que el Departamento de Estado le aseguró que
entendía "la gravedad de los problemas" y que trabajaba para
corregirlos, y lo convenció que se debía liberar el dinero "con
excepción de que los fondos no serán entregados a los participantes
al programa que están bajo investigación".
De acuerdo con la cadena televisiva CBS, el Center for a Free
Cuba del agente CIA Frank Calzón, donde se esfumaron unos 500 000
dólares, y el llamado Grupo de Apoyo a la Democracia, del estafador
Frank Trujillo, no obtendrían más créditos de la USAID hasta que se
esclarezcan las irregularidades.
Según el articulo del Herald, publicado este martes y firmado por
Frances Robles, la USAID prometió el viernes "una revisión a fondo
de sus programas para Cuba y suspendió a un grupo anticastrista de
Miami que gastó por lo menos 11 000 dólares de fondos federales en
artículos personales".
A finales del 2006, una auditoría de la General Accountability
Office sobre las actividades anticubanas de la USAID reportó unas
compras pacotilleras que realizaron "luchadores" miamenses —entre
ellos Trujillo— contratados por la USAID, para predicar su versión
de la democracia para Cuba: suéteres de cachemir, chocolates Godiva,
juegos de Nintendo y PlayStations de Sony supuestamente destinados a
engrasar el "staff"de agentes de la Sección de Intereses de
Washington en La Habana.