El doctor Tabaré Vázquez Rosas, Presidente de la República
Oriental de Uruguay, agradeció hoy la ayuda solidaria de Cuba en el
campo de la salud, a esa nación de América del Sur.
Durante una visita a la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM),
el mandatario intercambió con estudiantes uruguayos y reconoció en
nombre del pueblo y gobierno de su país "la magnífica obra que Cuba
lleva adelante y la oportunidad que le ofrecen a los jóvenes muy
humildes para llevar la salud a otros pueblos necesitados".
Tabaré Vázquez resaltó que ello es muestra de experimentar, en la
práctica, el concepto de solidaridad para lograr el objetivo de un
pueblo que ansía, sueña y merece el bienestar, recalcó.
El concepto de ética se desarrolla también en las aulas, donde
reciben la formación humana, aseveró el jefe de Estado uruguayo, al
referirse al proyecto ELAM, que posee 22 facultades de medicina en
todo el país y acoge a cerca de 10 mil jóvenes de más de 20
naciones.
Actualmente en Cuba estudian 361 uruguayos y se han graduado 139
galenos, este curso que concluye egresarán 44 más y hay 21 en la
especialidad dijo Juan Carrizo, rector de la ELAM, al dar la
bienvenida al visitante y su comitiva.
Tabaré Vazquez, médico especializado en Oncología y Radioterapia
desde 1972, destacó la cooperación médica cubana en su país, donde
la mortalidad infantil que era de 53 por cada mil nacidos vivos,
bajó a 13, así como también la Misión Milagro que ha devuelto la
vista a miles de pacientes.
Encomió el hospital oftalmológico dotado de la más avanzada
tecnología, en el cual laboran 26 especialistas cubanos y se han
realizado más de cuatro mil intervenciones quirúrgicas.
Comentó una anécdota de una pareja de ancianos, quienes viven en
una institución de asistencia de edad avanzada y la semana pasada se
casaron y pudieron verse por la televisión, gracias a la solidaridad
de Cuba, que mediante la Misión Milagro les devolvió ese sentido tan
vital para la vida.
Alegrías y lágrimas no faltaron en ese intercambio de los
estudiantes con el presidente uruguayo, que devino un encuentro con
el doctor Tabaré Vazquez, pues los futuros galenos entregaron el
libro Cien Horas con Fidel y una bata de médico con su nombre.