Los campesinos mexicanos arreciaron
hoy su enfrentamiento al Tratado de Libre Comercio de América del
Norte y se declararon en "estado de guerra" contra la entrada en vigor
de su capítulo agrícola.
El mencionado documento firmado por México con Estados Unidos y
Canadá establece que, a partir del próximo 1 de enero del 2008, se
desgravará la importación de productos agrícolas, algo considerado un
golpe de muerte para el agro mexicano.
La entrada libre al país del maíz, frijol, leche, azúcar y otros
rubros alimenticios, especialmente provenientes de los productores
subvencionados de Estados Unidos, significará una competencia desleal
para el alicaído campo mexicano.
El TLCAN, aún sin la aplicación de este capítulo, ya provocó el
incremento en más del 50 por ciento de las importaciones, lo cual
afecta a millones de agricultores locales, causa desempleo, abandono
del sector rural y pérdida de la soberanía alimentaria.
El Consejo Nacional de Organismos Campesinos anunció que pretende
conformar una barrera humana en la frontera con Estados Unidos para
impedir la entrada de tales compras dañinas para la economía rural
mexicana.
La Central Campesina Cardenista dijo que la entrada en vigor de las
mencionadas disposiciones del TLCAN está generando en el país un caldo
de cultivo de mucha desestabilización social.
La Confederación Nacional Campesina, por su parte, calculó en más
de un millón 400 mil productores de granos los que entrarán,
inicialmente, en una grave crisis por la invasión de productos
norteamericanos y canadienses.
Según su criterio, Estados Unidos surtirá rápidamente casi el 90
por ciento de la carne a consumir en México, el 50 por ciento de los
granos y el ciento por ciento de las oleaginosas destruyendo la
soberanía alimentaria del país.